No todo está escrito en el ADN » Todo lo que debes saber sobre genética

Muchas características individuales, como el color de ojos o la susceptibilidad a ciertas enfermedades, están determinadas por nuestros genes (las unidades de ADN que incluyen información específica).

Sin embargo, es poco probable que nuestro genoma (el conjunto de genes) por sí solo pueda explicar nuestra personalidad o nuestras actitudes, predecir nuestras capacidades intelectuales, emocionales o creativas: la herencia genética no es una especie de manual de instrucciones en el que se establezca a priori lo que estarán.

En realidad, gran parte de lo que constituye nuestra forma de ser está influenciado por un conjunto de factores ambientales. Desde los primeros días de vida, las experiencias de cuidado, las relaciones interpersonales, las tensiones emocionales a las que estamos expuestos contribuyen inextricablemente a moldear nuestra personalidad..

Sin embargo, los niños no son todos iguales al nacer. Por ejemplo, tienen diferentes formas de reaccionar ante el entorno, tanto relacionales como físicas. Algunos son más sensibles a los estímulos, otros más capaces de regular sus ritmos biológicos o más rápidos en recuperar un estado de calma después de una molestia.

Estas características, que forman parte de lo que se denomina «estilo temperamental», están al menos en parte orientadas por el funcionamiento de algunos genes. Lo interesante es que un nuevo campo de investigación, conocido como epigenética, ha comenzado a documentar que la forma en que funcionan estos genes (en lenguaje científico diríamos cómo los genes «se expresan») no es inmutable.

En otras palabras, las primeras experiencias del niño pueden modificar la actividad del ADN y consecuentemente modificar los comportamientos asociados a ciertos genes.

¿Cómo funciona la epigenética?

La epigenética está cambiando nuestra visión de la genética. Siempre se ha asumido que los genes podrían cambiar muy lentamente en respuesta a las presiones evolutivas que impulsan la adaptación o se alteran junto con eventos ambientales específicos, como la exposición a la radiación.

La epigenética, por otro lado, sugiere que el medio ambiente tiene efectos sobre algunos genes más rápidamente. Esto significa que el genoma no es una estructura fija, sino que, por el contrario, interactúa dinámicamente con el entorno.

Para comprender mejor cómo funciona este mecanismo bioquímico, imaginemos una partitura musical. Cada nota de la pieza del pentagrama debe tocarse de acuerdo con las instrucciones del autor.

Desde este punto de vista, las notas son, al menos en parte, inmutables. Sin embargo, la misma pieza puede tocarse de formas muy diferentes según las propensiones y los gustos artísticos de un músico que decida no ceñirse a la transcripción original.

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Sin cambiar la secuencia de las notas, el músico puede actuar sobre muchos aspectos de su expresión, variando sus acentos, intensidad, etc. Así podemos escuchar, por ejemplo, diferentes versiones de ‘O sole mio: desde una más tradicional a una más moderna. Las notas son las mismas y no nos cuesta reconocerlas incluso cuando la canción se toca en un estilo de baile.

Naturalmente, las variaciones expresivas introducidas por el músico le dan un colorido diferente. Fuera de la metáfora, La epigenética estudia las variaciones de las expresiones genéticas debido a los efectos del medio ambiente..

Por tanto, aunque los genes (las notas) no se pueden modificar totalmente, el entorno (el músico) puede variar su expresión (la dinámica de las notas), obteniendo así una adaptación diferente del organismo al entorno (la versión danza).

Cómo la experiencia cambia los genes

Uno de los mecanismos epigenéticos más investigados es la denominada «metilación del ADN». La metilación actúa como una especie de interruptor bioquímico mediante el cual ciertas áreas del gen se «apagan», reduciendo así su expresión.

Qué significa eso? La expresión genética es un proceso mediante el cual la información contenida en un gen (ADN) se convierte en una proteína; las proteínas se utilizan para hacer que «funcionen» procesos fisiológicos específicos en el cuerpo.

En este contexto, la metilación modifica una parte del mecanismo recién descrito, lo que resulta en una alteración permanente de la expresión del gen, es decir, el gen produce (expresa) menos proteínas. Esta expresión mutada de la síntesis de proteínas conduce a cambios en algunos de los procesos fisiológicos y bioquímicos asociados con el funcionamiento adecuado del gen.

Algunas condiciones ambientales favorecen la activación de mecanismos epigenéticos y, entre estas, El estrés en los primeros años de vida constituye uno de los factores que pueden desencadenar la metilación del ADN..

Epigenética y estrés

Una de las áreas en las que el conocimiento de los mecanismos epigenéticos está aportando nuevas perspectivas es el estudio de los efectos de experiencias estresantes significativas, como es el caso del maltrato y abuso infantil.

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La respuesta al estrés se rige por ciertos sistemas fisiológicos que permiten afrontar y adaptarse a situaciones desafiantes y / o negativas que amenazan el bienestar del individuo. Uno de estos sistemas involucra la serotonina, un neurotransmisor que produce varios efectos beneficiosos para estabilizar la respuesta emocional.

La serotonina es transportada dentro del cerebro por una proteína codificada por un gen específico. La exposición a un estrés prolongado, especialmente en las primeras etapas del desarrollo, induce la metilación de este gen, con la consiguiente reducción de proteínas responsables del transporte de serotonina.

A su vez, una menor disponibilidad de serotonina contribuye a modificar el grado de resiliencia (la capacidad de afrontar positivamente eventos traumáticos) del individuo. De esta manera, especialmente en las primeras etapas del desarrollo socioemocional, el niño corre el riesgo de ser más vulnerable al enfrentar condiciones estresantes posteriores.

La epigenética no lo explica todo

Aunque la epigenética es una perspectiva fascinante para investigar los efectos del estrés temprano en la adaptación al medio ambiente, debe enfatizarse que la investigación en esta área está solo en su infancia y se necesita mucha más confirmación.

Decir que la respuesta temprana al estrés depende únicamente de mecanismos epigenéticos sería, de hecho, un grave error y una simplificación. En realidad, El desarrollo humano es extremadamente complejo y el desarrollo infantil está vinculado a una increíble cantidad de variables lo que puede afectar las trayectorias de crecimiento de un niño de formas muy diferentes.

Por otro lado, la investigación epigenética aún transmite un mensaje positivo, a saber, que no todo sobre nuestra vida está escrito en el ADN y que promover la calidad del entorno en el que se desarrolla un niño también significa «ayudar» a sus genes a «expresarse». ”En el mejor de los casos para apoyarlo a medida que crece.

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