Parto natural » Todo lo esencial que debe saber

Cuál es la diferencia entre Parto natural, parto vaginal, parto fisiológico es nacimiento espontáneo, definiciones que a veces se usan indistintamente?
En primer lugar, el parto natural no debe ser provocado ni acelerado, porque sigue los tiempos y ritmos dictados por la madre y el niño: la mujer y sus elecciones están en el centro del tratamiento.

El concepto de Parto natural además, contiene aspectos que otras situaciones no contemplan, ya que parte del supuesto de que la reproducción humana no es solo materia médica, sino sobre todo un fenómeno biológico, psicológico y social, que las mujeres, libres de moverse y debidamente supervisadas y apoyadas. , son capaces de hacer frente a sus propias fuerzas.

El parto natural es, por tanto, un parto vaginal, fisiológico es espontáneo, que una mujer elige conscientemente experimentar, durante el cual también puede acceder a métodos naturales para estimular las contracciones y control del dolor, que no afecta el parto y no presenta riesgos.

El mundo científico, con respecto a este tema, se ha autocrítico, ya que una «medicalización» excesiva e indiscriminada de la atención obstétrica puede conducir, como en España, a una epidemia de cesáreas injustificadas.

Para quien esta reservado

Ya en 1996 el Organización Mundial de la Salud Afirmó que «el embarazo normal, el parto y los recién nacidos deben mantenerse al mínimo de tecnología compatible con la seguridad».
La seguridad en el parto natural está garantizada por la cuidadosa vigilancia de parteras que, siguiendo protocolos comunes precisos y esencialmente iguales para todos, tienen la tarea de escuchar y apoyar a la madre de forma continua.

La mayoría de las mujeres pueden optar por tener un parto natural: las condiciones básicas son gozar de buena salud, que el embarazo haya tenido un curso regular y que el riesgo asociado al parto sea bajo. Para esto el parto natural no está indicado después de una cesárea cuando el nacimiento es de gemelos, calzones, inducido por medicamentos o en analgesia (epidural).

La posición de nalgas y algunas condiciones relacionadas con el embarazo gemelar normalmente requieren una cesárea antes del trabajo de parto; otras afecciones, incluida la analgesia epidural, aunque admitidas al parto, requieren la presencia de un equipo de profesionales (obstetra, ginecólogo, anestesista, neonatólogo) y una vigilancia intensiva, que implica, por ejemplo, registrar los latidos cardíacos del feto durante la dilatación y expulsión.

Estas medidas, esenciales para garantizar la seguridad y mejorar los resultados en situaciones de alto riesgo, no aportan ningún beneficio y no mejoran los resultados si se aplican en condiciones de bajo riesgo. En todo caso, el equipo también tiene el deber de conciliar la vigilancia intensiva, las solicitudes maternas y las buenas prácticas de humanización del cuidado. También hay que añadir que el parto natural no es un camino sin retorno: en caso de necesidad, se debe garantizar el acceso a los medicamentos o intervenciones necesarias.

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¿Es más doloroso el parto natural?

El dolor del parto casi siempre está presente, pero de forma muy subjetiva y con diferente intensidad incluso en una misma mujer que da a luz varias veces (por ejemplo el segundo nacimiento es generalmente menos exigente y doloroso que el primero).

Muchas mujeres describen el miedo al parto natural como miedo a no poder soportar el dolor, pero incluso en el parto natural se puede tratar el dolor y los operadores deben saber cómo ayudar a la madre a soportarlo (también porque de alguna manera el dolor ayuda a que todo salga bien).

Estos son los primeros pasos a seguir para controlar el dolor., medidas que no cuestan nada: ayudar a la mujer a moverse, a asumir posiciones que reduzcan las sensaciones dolorosas, ofrecer pequeñas comidas y bebidas ligeras, mantener el ambiente protegido de influencias externas estresantes, favorecer la presencia de una pareja u otra persona de confianza, presentándose como una presencia atenta, discreta y tranquilizadora.

La inmersión en agua también es muy eficaz: todas las mujeres con trabajo de parto de bajo riesgo deben tener una bañera disponible para flotar, o al menos una ducha para los momentos más exigentes del expansión.

¿Cómo prepararse para el parto natural?

El parto natural no requiere preparaciones especiales: necesitas estar bien informada sobre lo que ofrece el punto de nacimiento que has elegido (sin ilusiones, mucho depende del entorno), asistir a un curso de acompañamiento al parto, y estar convencido de que quieres probar.

Una mujer que elige el parto natural no está «abandonada» a su destino. Por supuesto que no podemos hablar de inducción del trabajo de parto, término utilizado para definir una intervención instrumental o farmacológica, pero existen métodos naturales para estimular el inicio del trabajo de parto y diversas técnicas (que conocen las parteras) para facilitar, promover y mantener una buena actividad contráctil del útero.

Por nombrar algunos: laxantes e infusiones de hierbas, maniobras en el cuello del útero (llamadas separación de las membranas) y estimulación de los pezones. Pero cuidado: el «hágalo usted mismo» no es apropiado en este campo, con la excepción de actividad sexual, eficaz y recomendada, cuando se desee.

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El papel de la pareja o persona de confianza que acompaña a la madre en este viaje es crucial, y el valor de su contribución en el parto natural es máximo. Así que haz un pacto con quienes te acompañan, divide el esfuerzo en dos, él es parte de tu valentía, y estará ahí para acoger tus muy humanos y posibles momentos de desesperación.

Lleva una vida activa hasta el último momento y entrénate para pensar activo incluso durante el parto: los brazos de tu pareja serán un soporte físico insustituible. Y eventualmente él también estará cansado por participar activamente en el nacimiento.

¿Cómo es la recuperación tras el parto natural?

Los datos nos dicen que la mayoría de las mujeres que dieron a luz de forma natural ella está satisfecha con su experiencia, que el riesgo de complicaciones durante el parto no aumenta, sino que se reduce en algunos aspectos (por ejemplo, la probabilidad de una episiotomía o una laceración importante).

No tener dolor de puntadas ayuda a restablecer las actividades normales después del parto, lo que ayuda a los músculos del perineo y el abdomen a recuperar su tono normal (excepto pancera después del parto, son dañinos!) y el reanudación de las relaciones sexuales.

No debemos olvidar las ventajas para el bebé, que se derivan de respetar sus tiempos para adaptarse a la vida extrauterina, y los beneficios que puede derivar del contacto piel a piel con la madre. Estas prácticas, sin embargo, no están reservadas para el parto natural, y a menudo se fomentan independientemente de cómo se produzca el parto (pero los estudios nos dicen que el impacto positivo en la lactancia materna es mayor si se respetan los tiempos naturales del parto).

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