Embarazo ectópico: Causas, síntomas y consecuencias

El inicio del embarazo representa un momento muy particular y delicado: en esta fase el óvulo fecundado, que se convierte en embrión, comienza a «moverse» desde la trompa de Falopio (una parte hueca del aparato reproductor femenino donde se encuentra el encuentro entre el óvulo y el embrión). esperma) hacia la cavidad uterina, donde se implanta y comienza a crecer.
En la mayoría de los casos, este proceso se ejecuta sin problemas y sin problemas. Sin embargo, hay casos en los que la implantación del embrión se da en localizaciones distintas a la natural (el útero) y por ello hablamos de embarazo extrauterino.

Los embarazos extrauterinos representan casi el 2-3% de todos los embarazos y son más comunes en mujeres mayores de 35-40 años. Como también se informó en el sitio web NICE (National Institute Clinical Excellence) y en un artículo publicado en la Revista Italiana de Ginecología y Obstetricia en 2010, el sitio anómalo del implante puede estar representado por las trompas de Falopio (embarazo tubárico, 95% de los casos ), de los ovarios o, incluso más raramente, del abdomen (embarazo abdominal). [1]
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Las causas no siempre son claras. Factores como infecciones que afectan a las trompas de Falopio (llamadas «salpingitis»), cirugía abdominal previa (por ejemplo, debido a apendicitis), enfermedades como la endometriosis, la presencia de dispositivos intrauterinos con fines anticonceptivos (DIU o DIU) o tomar ciertos medicamentos pueden promover un embarazo ectópico. Las alteraciones hormonales también pueden influir porque modifican la capacidad del tubo para empujar al embrión y favorecer la anidación en un lugar diferente al natural.

Los primeros síntomas del embarazo ectópico aparecen aproximadamente después de la quinta semana desde la concepción y son muy similares a los de un embarazo normal: ausencia de menstruación, dolor abdominal bajo, dolor de espalda, tensión en los senos y náuseas. En algunos casos, también puede sentir molestias al orinar.

A medida que avanza el embarazo, puede aparecer sangrado, a menudo confundido con la menstruación, aunque en realidad es una secreción acuosa muy oscura. El dolor abdominal también puede aumentar, sobre todo en los casos de embarazo localizado en la trompa, que se dilata tras la implantación del embrión. Algunas mujeres también se quejan de dolor en el hombro.

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Si los síntomas empeoran (sangrado severo, dolor abdominal insoportable que aparece repentinamente, debilidad o desmayos) es bueno acudir a urgencias como consecuencia de una rotura de la sonda, que puede suponer un grave riesgo para la salud de la mujer.

Para reconocer un embarazo ectópico la prueba que usamos es el ultrasonido, que permite visualizar la posición del embrión dentro del útero y la dosificación en sangre de una hormona producida por la placenta llamada “gonadotropina coriónica” o beta HCG. Los niveles de esta hormona se duplican cada 48-72 horas en el embarazo normal, mientras que aumentan muy lentamente en los casos de embarazo ectópico.

No obstante, debemos recordar siempre que un diagnóstico precoz siempre es importante porque permite mantener la situación bajo control y evitar encontrar problemas graves, como la rotura de la trompa.

Si el prueba de embarazo se lleva a cabo midiendo los niveles de beta HCG en la sangre se hace demasiado pronto, es posible tener una prueba negativa. Esto ocurre porque, como escribimos anteriormente, los niveles de esta hormona aumentan mucho más lentamente en el embarazo ectópico que en el embarazo normal. Incluso la ecografía en sí, si se realiza demasiado pronto, puede ser negativa.

Si el resultado de la ecografía es negativo, pero los niveles de beta HCG han aumentado y la mujer tiene síntomas típicos, la confirmación del embarazo ectópico solo se puede lograr con cirugía laparoscópica.

La mayoría de los embarazos ectópicos (alrededor del 70%) interrumpen con un aborto espontáneo durante las primeras cuatro semanas. Si esto no ocurre o si el diagnóstico se realiza antes de la cuarta semana existen tres posibilidades:

  1. «Espera atenta». Se sigue de cerca a la mujer mediante controles minuciosos (ecografías, visitas y análisis de sangre) y se espera que la situación se resuelva por sí sola con el aborto. Este comportamiento se puede adoptar si la mujer no tiene dolor ni pérdida de sangre y las ecografías muestran una cámara gestacional estable y pequeña.
  2. Terapia medica. Consiste en la administración de un fármaco, metotrexato, que bloquea el crecimiento del embrión. Este medicamento solo se puede usar si el embarazo es temprano y no hay signos de advertencia (dolor o sangrado), pero está prohibido en mujeres que tienen problemas renales (insuficiencia renal) o de coagulación sanguínea.
  3. Intervención quirúrgica. Está indicado en casos de embarazo extrauterino en los que la paciente no puede tomar terapia médica o si esta última no ha tenido ningún efecto. La técnica más utilizada, incluso en caso de urgencia, es la laparoscopia, que da la posibilidad de retirar la cámara gestacional con el feto en su interior y, en los casos más graves, retirar todo el tubo.
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Después de un embarazo ectópico, ¿Cuándo intentar quedar embarazada de nuevo? quedar embarazada poco después de un embarazo ectópico? La respuesta es sí. Los embarazos ectópicos que terminaron espontáneamente con un aborto y sin daño tubárico no involucran problemas de fertilidad. Sin embargo, se debe saber que el riesgo de tener otro embarazo ectópico aumenta aproximadamente cuatro veces en mujeres que ya lo han tenido.

En cuanto al intervalo de tiempo que debe transcurrir antes de planificar un nuevo embarazo, no existen limitaciones. La única excepción son los casos de embarazo ectópico tratados con metotrexato, para lo cual se recomienda que transcurran al menos tres meses antes de un nuevo embarazo debido a los efectos que este fármaco podría tener en las primeras etapas del desarrollo embrionario. Por otro lado, la fertilidad puede verse reducida en mujeres con una sola trompa o que hayan tenido más de un embarazo ectópico y por eso en casos seleccionados puede ser necesario recurrir a la fecundación in vitro.

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