Ecografía prenatal: Beneficios, diagnóstico y perplejidades

El ultrasonido es un medios de diagnóstico relativamente reciente lo que permitió seguir el embarazo con conocimiento previo inconcebible: una revolución, no solo a nivel médico, sino también en la experiencia de la pareja, que pudo mirar dentro del vientre, anticipando conceptos y conocimientos e reemplazando a fantasías y expectativas, imágenes y certezas. Es parte de aquellas herramientas que permiten el diagnóstico prenatal no invasivo (a diferencia de las pruebas de diagnóstico invasivas, es decir, amniocentesis y CVS). Veamos en detalle cuáles son los diferentes tipos de ecografías.

El ultrasonido clásico

Es un examen rápido y sencillo: se utiliza un dispositivo que consta de tres partes, una estructura central, una sonda y un monitor. La sonda emite ultrasonido que llegan al feto: según la consistencia y composición del tejido que encuentra el rayo, los ultrasonidos pueden atravesarlo o ser rechazados, total o parcialmente; el paquete que es sufre absorción y reflejos con formación de ecos. La misma sonda que emite ultrasonidos es capaz de recoge estos ecos retorno, que, transformado en impulso eléctrico por la estructura central, es enviado al monitor donde se visualiza.

La imagen es la del sección del cuerpo que tiene rechazó el ultrasonido: no es fácil de interpretar y, por lo tanto, debe ser leído por un técnico, pero en una etapa avanzada del embarazo aún es posible una lectura aproximada incluso para el lego. En las últimas décadas se han proporcionado a los padres vistas previas de perfiles, bostezos, fetos chupándose los dedos, aunque con imágenes muy poco realistas, así como con información muy valiosa, como el cálculo de la longitud del feto.

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El ultrasonido tridimensional

Surge de la integración entre el principio de la ecografía bidimensional y la reconstrucción tridimensional realizada en el ordenador.
Ofertas tres tipos de imágenes: el primero (llamado modo de volumen) es una especie de reparto y proporciona uno verdadero imagen tridimensional de la cara, de las manos o los pies. Puedes obtener imágenes faciales con el parecido real de tu hijo: pero, al igual que con la fotografía, es necesario que la posición sea favorable, que no haya obstáculos frente a ti y que el niño esté quieto.

El segundo modo (multiplanar) te permite estudiar cualquier plano de sección: es una tomografía computarizada real (tomografía axial computarizada) obtenida con ultrasonido e no con radiografías. El tercer modo (transparente) ofrece una vista de la estructura y la posición del órganos internos, de manera similar a las radiografías.

La cuarta dimensión

Finalmente, una ecografía también es posible hoy cuatro dimensiones: un nuevo tipo de ultrasonido ofrece la posibilidad de poder captar movimientos corporales; el clima por tanto, es la cuarta dimensión. Los impulsos sonoros, procesados ​​por un transductor, dibujan una imagen, fotografiada en varios momentos y procesada de tal manera que reproduzca con precisión el movimiento. El resultado final es comparable a lo que sucede con una toma de cámara normal. En definitiva, además de las primeras fotografías de futuros niños, hoy también puedes tener las primeras películas.

Riesgos y beneficios

Los beneficios diagnósticos que ofrece la ecografía son anchos y no hay noticias de ningún daño derivado del uso de la ecografía para el estudio del bebé en el útero: por tanto, desde el punto de vista médico, sin duda destaca una suma de ventajas, pero a nivel cultural y relacional por ahora solo podemos hablar de cambios profundos. Es necesario verificar y evaluar cuánto de estos cambios representan una ventaja. Por ejemplo, el hecho de que la elaboración de actitudes y experiencias sobre el sexo del niño (incluidos los estereotipos) comience en los padres mucho antes del nacimiento, abre la posibilidad de escenarios culturales y emocionales inexplorados, con todos los riesgos y la imponderabilidad que tiene lo desconocido.

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Sin embargo, es un cambio de época, y no falta la perplejidad de los psicólogos ante las posibles reacciones negativas que puedan surgir. En muchos casos, las parejas requieren el examen tridimensional solo para ver al bebé. Aunque el ecografista advierte de los límites del método, es decir, que existe la posibilidad de obtener imágenes poco atractivas, muchas veces el resultado de esta visión anticipada desencadena emociones difíciles de predecir y contener, como la dificultad de aceptación por parte de los futuros padres que en en cualquier caso ya lo tenían de cierta manera presagió a su hijo. Es decir, interfiere con el antiguo proceso de formación del «niño imaginario» que siempre ha precedido a su nacimiento.

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