Depresión posparto y melancolía de la maternidad: ¿Cuáles son las diferencias?

El nacimiento de un niño se ve típicamente como un evento de felicidad, satisfacción y alegría ideales para los padres. La mayoría de las veces es precisamente el ambiente que rodea a la nueva madre (familia, amigos, pareja) para celebrar el nacimiento, casi asumiendo que es casi imposible que una mujer que ha tenido un bebé recientemente, además sana y bella, no esté completamente feliz y en algunos casos sufren de depresión post-parto.

De hecho, a pesar de la complacencia y satisfacción que a menudo acompañan al período de embarazo, con el nacimiento de un niño, una mujer se encuentra inevitablemente enfrentando algunas experiencias emocionales complejas y delicadas, y se prepara para adquirir un nuevo rol precisamente a través de la experiencia de ser padre.

Es un tema que también cubrimos en profundidad dentro de nuestro curso de preparación online, en el que te proporcionaremos información útil y consejos sobre este tema.

Blues de la maternidad o síndrome del tercer día

Con más frecuencia de lo que pensamos, en los primeros días de la vida de un bebé, la nueva madre experimenta un estado emocional de profunda tristeza y fatiga, el llamado blues de maternidad, o «síndrome del tercer día». Es completamente normal que una mujer se manifieste en estas primeras semanas. frecuentes cambios de humor y ataques de llanto.

Además, estos momentos también van acompañados de ansiedad, dudas y preocupaciones insistente que puede afectar la salud y la supervivencia del niño: «¿Está bien? ¿Crece bien? ¿Es saludable? » así como de los miedos e incertidumbres relacionados con sus habilidades de crianza: «¿Estoy bien? ¿Yo lo haré?».

El desaliento que sigue al parto

La madre puede advertir impaciencia y resentimientos hacia el niño, especialmente en situaciones que pueden resultar frustrantes, como cuando el bebé se niega a comer o se despierta repetidamente durante la noche.

Generalmente estos sentimientos son aceptados con gran dificultad, no solo por la madre sino también por el contexto social, que muchas veces responde al estereotipo según el cual la maternidad es un hecho exclusivamente feliz.

En consecuencia, para adaptarse a las expectativas, en algunos casos la madre oculta sus inquietudes, enmascarando su estado de ánimo con una aparente felicidad por su nuevo estado.

Esta reacción emocional, bastante común entre las madres, suele durar unos días (al regresar a casa), y tiende a disminuir de forma espontánea y a sufrir una mejora progresiva. Precisamente por eso es muy importante que la nueva madre pueda siéntete libre de llorar y desahogar sus sentimientos, sin tener que reprimirlos ni esconderlos. No debemos asustarnos por las ganas de llorar, al contrario, es importante poder hacerlo, sobre todo con alguien cercano a ti que sepa escuchar, consolar y abrazar.

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La importancia de obtener el apoyo adecuado

Las personas que rodean a la mujer (pareja, amigos, hermanos, hermanas) tienen un papel de apoyo importante. A veces, mamá solo necesita tener a alguien cerca que acepte sus reacciones sin alarmarse ni minimizarse.

Puede apoyarla concretamente, por ejemplo, cocinando para ella o ayudándola con las tareas que no puede realizar temporalmente. Además, es mejor no darle un consejo, a menos que se lo pida, ya que alimenta sus sentimientos de insuficiencia: pronto la nueva madre encontrará sus propias estrategias.

Depresión posparto: síntomas

Aunque en un porcentaje limitado, no todas las situaciones logran tener un comienzo positivo y las dificultades persisten en el tiempo sin cambios, o incluso empeorando, manifestándose con un conjunto de signos y síntomas comúnmente denominados «depresión posparto».

Pero ¿Cómo se manifiesta la depresión posparto? Las madres que la padecen experimentan profundos sentidos de insuficiencia e incapacidad hasta el punto de sentirse inútiles y vacías, hasta el punto de perder, en los casos más graves, la motivación para vivir.

Los síntomas más comunes son sentimientos intensos de incompetencia, tristeza, vergüenza, ira, dificultad para dormir y disminución del apetito. A menudo, este estado mental se asocia con un aumento de la irritabilidad y otras quejas somáticas, como dolores de cabeza, así como con el descuido hacia uno mismo (y en algunos casos hacia el niño).

También pueden estar presentes pensamientos persistentes, aunque de corta duración, que giran en torno al dañar al niño o dejarlo caer.

Algunas mujeres tienen la sensación de ser incompetentes e incapaces de hacer lo que deberían para ser una «buena madre»; otros, en cambio, pueden percibir que su hijo es difícil de manejar porque no se adapta a sus ritmos.

Esto los lleva a quebrarse y sentirse atrapados, sumergidos y completamente absorbidos por las demandas del bebé, y cada vez más distantes del mundo en el que vivían antes del nacimiento del bebé.

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Percepciones alteradas

La depresión materna también afecta los comportamientos y actitudes de la madre hacia el recién nacido. En algunos casos, las madres aún se las arreglan para cuidar al bebé de manera efectiva, respondiendo a sus señales y necesidades con placer y gratificación, y apoyando el desarrollo positivo del bebé.

En otras situaciones, sin embargo, las solicitudes del niño pueden generar ira u hostilidad, o la tristeza puede ser tan omnipresente como para hacer difícil de relacionarse o jugar con él, hasta el punto que la madre tenderá a evitar el contacto y la cercanía, tanto física como emocional.

Estas reacciones están a su vez influenciadas por el propio niño, que puede ser percibido por la madre como más o menos exigente, más o menos fácil de complacer.

Una terapia para la depresión posparto

La depresión posparto es un síndrome bastante raro, que no debe confundirse con los típicos cambios de humor que ocurren después del parto.

Es importante no recurrir al autodiagnóstico y no tener miedo de buscar el consejo de sus médicos remitentes. Pero cuales son los Remedios útiles para combatir la depresión posparto.? En primer lugar, es necesario evitar el aislamiento y asegurarse de que la mujer se sienta libre para pedir ayuda, expresando sus miedos sin ser estigmatizada ni sufrir alarmismo.

Afortunadamente, hoy en día existe una conciencia creciente sobre este problema, tanto es así que se han creado diversos programas de apoyo, propuestos por los establecimientos de salud, que ofrecen diversos tipos de intervención para las madres y sus familias.

En particular, una fuente de apoyo que recomendamos a todas las mujeres en posparto es i grupos de apoyo posparto y lactancia presente en muchos centros de asesoramiento.

Estos cursos suelen ser impartidos por matronas y permiten, además del apoyo inmediato, también el acceso a otros servicios sociales y sanitarios, donde se requiere una intervención más específica, que se adapta a las necesidades de cada familia.

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