Vacunas: Precauciones y contraindicaciones.

Las vacunas se administran a diferentes edades, a partir de los primeros meses de vida, y son una intervención relativamente simple, eficaz y útil. En principio, los niños siempre pueden vacunarse, excepto esos pocos que se encuentran en una condición que los expone al riesgo de reacciones graves (contraindicaciones) o que pueden aumentar el riesgo de reacciones o afectar la capacidad de la vacuna para estimular eficazmente el sistema inmunológico (precauciones).

Contraindicaciones

Las contraindicaciones pueden ser temporales, por lo que la vacunación solo debe posponerse, o ser permanente, y por lo tanto la vacunación nunca podrá realizarse. Un ejemplo de contraindicación temporal es el uso de vacunas de virus vivos durante la terapia con medicamentos que no permiten que el sistema inmunológico funcione bien: en cuyo caso se pospondrá la vacunación.

Un ejemplo de contraindicación permanente es haber experimentado una reacción alérgica grave (anafilaxia, un evento verdaderamente excepcional; también lo hablamos en el artículo sobre la vacuna para la meningitis y la sepsis meningocócica) a una dosis previa o a un componente de una vacuna: la vacunación ya no se puede realizar.

Precauciones

Las precauciones son menos importantes: el médico y los padres evaluarán juntos los riesgos y beneficios antes de decidir si vacunar inmediatamente o tomar una decisión diferente.

Un ejemplo bastante común es la enfermedad aguda con fiebre en este caso la vacunación puede posponerse o no dependiendo de la situación de riesgo presente: si, por ejemplo, un niño desprotegido para el tétanos se lesiona gravemente, se le aplicará la vacuna antitetánica aunque tenga fiebre, si en cambio se trata de un refuerzo de vacunación, no hay razón para hacerlo precisamente durante una enfermedad febril y se puede esperar que el niño se recupere.

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Las contraindicaciones en particular, pero también las precauciones, estas son situaciones poco frecuentes y una entrevista completa (lo que los médicos llaman historial médico) antes de la vacunación siempre permite resaltar su presencia y adoptar el comportamiento más correcto que puede ser el aplazamiento de la vacunación, la interrupción del ciclo de vacunación, pero también la ejecución de la vacunación en un ambiente protegido, es decir, en un centro donde se dispone de asistencia de reanimación.

Contraindicaciones falsas

En cambio, mucho más a menudo discutimos el falsas contraindicaciones, situaciones en las que, sin ningún fundamento científico, se considere necesario posponer o no realizar una vacunación. Ejemplos frecuentes de falsas contraindicaciones son la lactancia materna, enfermedades agudas leves (como resfriados), alergia al huevo en relación con la vacuna contra el sarampión.

En estos y otros casos similares, las vacunas se pueden hacer con regularidad: posponerlos o incluso no realizarlos innecesariamente expone al niño al riesgo de contraer enfermedades para las que no ha sido vacunado. Sería mejor que los padres, antes de decidir posponer o cancelar la cita para una vacuna, por temor a que pueda haber alguna contraindicación, consultaran con el pediatra.

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