Teléfonos móviles, electrosmog y cáncer » Enemigo que afecta la salud

En las últimas décadas, el uso generalizado de los teléfonos móviles, junto con las líneas eléctricas y los electrodomésticos que llenan nuestros hogares, ha saturado el medio ambiente con ondas electromagnéticas: por eso empezamos a hablar de la contaminación electromagnética.

La atención de los medios de comunicación y la opinión pública se ha centrado recientemente en el teléfono móvil, una herramienta ahora muy extendida y utilizada por todas las edades.

Incidencia en tumores

La posibilidad de que el uso prolongado de teléfonos móviles favorecer la aparición de tumores ha sido muy debatido recientemente.

En su historia natural, los tumores suelen aparecer muchos años después de las interacciones que los causaron, y los teléfonos móviles solo se han utilizado ampliamente desde principios de la década de 1990; por lo tanto, los estudios epidemiológicos actuales pueden evaluar solo aquellos tumores que aparecen relativamente rápido.

Recientemente (publicado el 31 de mayo de 2011), la Agencia Internacional para la Investigación contra el Cáncer (IARC) clasificó los campos electromagnéticos como «Grupo 2B» en la escala de riesgo carcinogénico y la prensa le dio mucha importancia a esta noticia.

Grupo 2B

Es necesario entender bien qué se entiende por 2B: esta clasificación corresponde a la definición «posible cancerígeno», es decir, significa que, analizando la literatura internacional disponible, la evidencia de riesgo derivada del uso de teléfonos celulares se limita a algunos tipos de tumores (glioma y neuroma acústico), mientras que son insuficientes para otros tipos de tumores.

Evidencia limitada significa que una interpretación de la causa / efecto se considera creíble, aunque no se puede descartar que se deba al azar y otros factores de confusión.

La incertidumbre al respecto es aún más evidente si consideramos un trabajo científico de muy reciente publicación que, tras analizar una población muy numerosa, no mostró ninguna correlación entre el uso de teléfonos celulares y el cáncer.

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Luego, los medios de comunicación informaron, a los pocos meses, de la noticia de que los teléfonos inteligentes causan la aparición de tumores… y luego lo negaron con tonos igualmente agudos.

Educar a los jóvenes

El comunicado de la IARC concluye que, dado que el número de usuarios de teléfonos móviles es muy grande y está creciendo, y dado que la exposición para muchos, especialmente los jóvenes, es duradera, es importante intentar educar, especialmente a los jóvenes, para reducir el uso de teléfonos celulares y utilícelos correctamente para reducir la exposición del cuerpo a la contaminación electromagnética.

Por lo tanto, la IARC nos aconseja aplicar el principio de precaución, establecido durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992 en Río de Janeiro, que dice: «En caso de riesgo de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica plena no debe constituir un motivo para postergar la adopción de medidas adecuadas y eficaces».

Reducir es mejor

Hablando de electromagnetismo y salud, también debemos tener en cuenta que todavía sabemos muy poco sobre los posibles daños que pueden causar los teléfonos móviles a diferentes tejidos. Así que hagamos un pequeño examen de conciencia: ¿realmente necesitamos tanto un teléfono móvil? ¿Y cómo comportarnos con nuestros hijos (que obviamente nos imitan)? ¿A partir de qué edad es fundamental tenerlos siempre al alcance del oído?

Hoy se estima que hay más de 4.5 mil millones de teléfonos móviles en el mundo e su número aumenta constantemente. También son electrodomésticos con un alto impacto ambiental, de difícil eliminación una vez desmantelados y el mercado nos exige tener más de uno y cambiarlos a menudo.

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Cuando los usamos aprendemos (y enseñamos a nuestros hijos) algunas pequeñas precauciones: en primer lugar, el uso de los auriculares reduce la exposición de la cabeza a los campos electromagnéticos en al menos 10.000 veces (obviamente los auriculares con el cable, no el inalámbrico).

En caso de conversaciones largas (que deben evitarse, si no son esenciales), es mejor cambiar a menudo de oreja a oreja. Aprendamos a usar el altavoz y los mensajes de texto. Durante las horas de descanso no mantenemos el celular cerca de nuestra cabeza (quizás en la mesilla de noche).

10 reglas

Las 10 reglas de APPLE (que no es el fabricante del iPhone, sino la Asociación para la Prevención y Lucha contra la contaminación electromagnética):

  • usar los auriculares
  • evitar largas llamadas telefónicas
  • llamar cuando hay campo abierto
  • durante la noche no deje el teléfono móvil en la mesita de noche
  • no guarde el teléfono móvil en los bolsillos de los pantalones (cerca de los genitales)
  • no dejes tu celular encendido en el hospital
  • no dejes tu celular encendido en la escuela, en el cine, en el teatro
  • Los niños deben usar el teléfono móvil solo para llamadas de emergencia
  • cuando compras un nuevo móvil, averigua el nivel de sus emisiones
  • dentro de los edificios, el teléfono móvil aumenta su nivel de emisiones: posiblemente utilizando la red fija

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