¿Qué es la escoliosis? » Síntomas, causas y remedios

Nuestra columna vertebral no es recta: si la miramos desde atrás puede parecerse a la columna de un templo antiguo, pero vista de perfil parece más una letra «S» muy alargada. Por lo tanto, una columna siempre está «curva».

Una columna vertebral curva no solo de perfil sino también desde atrás es uno de los primeros síntomas de una posible escoliosis; A menudo son los propios padres quienes lo notan, pero esto no es suficiente para un diagnóstico determinado.

Por supuesto, hablamos de escoliosis cuando la columna, vista desde atrás, no está recta y una de las dos mitades del pecho sobresale más ya que las vértebras, en lugar de estar perfectamente alineadas y apoyadas una sobre la otra, se rotan hacia la derecha o hacia la izquierda, detalle que no se puede ver a simple vista y requiere una radiografía.

Causas

Si excluimos algunas anomalías neurológicas y esqueléticas graves (y raras) (generalmente presentes al nacer o en los primeros años de vida), todas las demás formas de escoliosis tienen un origen desconocido y, por lo tanto, son llamadas por los médicos. «Escoliosis idiopática» (el término «idiopático» se utiliza para definir una enfermedad cuya causa se desconoce).

Pero sabemos que la probabilidad de tener escoliosis es mayor si existen otros casos en la familia, evidencia que sugiere la existencia de causas genéticas de esta enfermedad, aunque hasta el momento no se ha identificado un hipotético «gen de escoliosis».

Frecuencia

Es mucho menos de lo que escuchamos. A menudo sucede que la espalda de un niño o un niño, vista desde atrás, no está perfectamente recta. En la mayoría de los casos se trata de una «actitud escoliótica», es decir, una alteración de la columna que no depende de su deformidad, sino de otros factores (el más común es una longitud diferente de las piernas).

Durante el crecimiento, a menudo la mitad del cuerpo crece más rápido que la otra y las dos piernas no son perfectamente iguales: esta «discrepancia en la longitud de las piernas» se compensa con una postura particular de la columna vertebral.

Las actitudes escolióticas se corrigen por sí mismas y no merecen una atención especial.

Sin embargo, entre los 12 y los 16 años, dos de cada 100 personas tendrán escoliosis verdadera, y en su mayoría serán niñas.

Dependiendo de la parte alterada de la columna tendremos:

  • escoliosis dorsal, si las vértebras rotadas son más altas;
  • escoliosis lumbar, si las vértebras giran son más bajas;
  • escoliosis convexa derecha, si la curva anómala sobresale hacia la derecha;
  • escoliosis convexa izquierda, si la curva anómala sobresale hacia la izquierda.
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No todas estas escoliosis están destinadas a empeorar con el tiempo: muchas permanecen estables y no tienen consecuencias estéticas o funcionales. Según algunas investigaciones, solo el 10% de la escoliosis verdadera tiende a empeorar sin tratamiento.

Entonces, si la escoliosis ocurre en dos de cada 100 adolescentes y el 10% de estas escoliosis tienden a empeorar sin tratamiento, eso significa que solo dos de cada 1,000 adolescentes tendrán una escoliosis lo cual requiere la intervención de un ortopedista.

Síntomas

Lo malo de esta enfermedad es que muchas veces se presenta sin síntomas de alerta y que, en algunos casos, la deformación progresa rápidamente. Además, la ausencia de dolor dificulta aún más la identificación de esta patología: como ya se ha comentado, la sospecha suele venir de una observación ocasional de los padres o, más a menudo, durante una visita de control periódica al pediatra.

Por esta razón, cuando estás cerca de la adolescencia, es importante que te revisen la espalda. El pediatra hace esto observando estos posibles signos:

  • un hombro más alto que el otro;
  • una protuberancia asimétrica en la espalda;
  • un receso asimétrico en el pecho;
  • una postura asimétrica;
  • una columna claramente anormal.

En este punto, el médico puede utilizar una herramienta sencilla: el «escoliómetro». Se le pide al niño que flexione el torso hacia adelante mientras mantiene las piernas rectas y las rodillas extendidas.

El pediatra observará primero el perfil de la espalda para resaltar la posible presencia de una pequeña «joroba», luego utilizará el escoliómetro. Si la superficie trasera no está «nivelada», la sospecha de escoliosis será muy concreta. Dos radiografías de la columna, una de frente y otra de perfil, confirmarán el diagnóstico y darán una medida de la gravedad de la escoliosis.

Si bien el control del pediatra que sigue a los niños a lo largo del tiempo puede ser decisivo, la efectividad de los exámenes masivos (generalmente practicados en la escuela secundaria) es muy cuestionable, porque casi inevitablemente conduce a un sobrediagnóstico y tratamiento.

Remedios

Una premisa es importante: ninguna actividad física puede prevenir la aparición de la escoliosis, ni siquiera los deportes que estimulan más un lado del cuerpo que el otro (como el tenis). Si un niño está destinado a desarrollar esta condición, la desarrollará, independientemente de la actividad física que realice o deje de hacer.

Se suele decir que las anomalías de los dientes (maloclusiones) pueden ser la causa de la escoliosis, pero hasta la fecha esta teoría no ha tenido ninguna prueba científica, así como tampoco hay evidencia científica de la efectividad de la gimnasia postural en la prevención y el tratamiento de la escoliosis.

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La aplicación de un aparato de ortodoncia o la práctica de ejercicios especiales para la escoliosis traerán otros beneficios, pero muy probablemente no tendrán ninguna influencia en la evolución de la escoliosis.

Finalmente, no existe evidencia científica de que la aparición de escoliosis pueda facilitarse mediante el uso de mochilas pesadas.

Cuidado

Sí, existe una cura, y se conoce desde hace tiempo: se trata de aplicar el «busto por escoliosis«, O un corsé ortopédico. Hasta hace unos años, este accesorio era bastante rígido y voluminoso y fue aceptado a regañadientes, también porque alteró dramáticamente el aspecto físico de los chicos obligados a usarlo.

Hoy, sin embargo, la técnica ha evolucionado y existen «corsés» bastante ligeros y poco visibles. Deben llevarse mucho tiempo durante el día y durante muchos meses, y está comprobado que son capaces de frenar la progresiva deformación de la columna.

No hace falta decir que el corsé ortopédico será necesario solo en los casos de escoliosis del desarrollo que se encuentren, mientras que será inútil imponerlo incluso en los casos que tienden a permanecer estables, y menos en las actitudes escolióticas (todas situaciones mucho más frecuentes).

Escoliosis severa

Cuando la deformidad de la columna es significativa y no puede controlarse con el uso del aparato ortopédico solo, es necesario someterse a una operación quirúrgica. La operación consiste en conectar las vértebras entre sí con pequeñas barras de metal, que sirven tanto para detener la progresión de la enfermedad como para corregir las deformidades, previniendo posibles complicaciones futuras: una escoliosis severa que empeora con el tiempo puede deformar el tórax y comprometer el funcionamiento de los pulmones y el corazón.

En resumen

  1. La escoliosis es bastante rara: solo dos de cada 1.000 niños corren el riesgo de sufrir una deformidad si no se tratan
  2. La escoliosis no depende del estilo de vida (deportes, mochilas, etc.)
  3. La escoliosis no se puede tratar ni prevenir con gimnasia u ortodoncia.
  4. Las visitas pediátricas de seguimiento son la mejor manera de diagnosticar esta enfermedad en forma temprana
  5. Si la escoliosis tiende a empeorar, se puede corregir usando un corsé
  6. En casos graves, se requiere cirugía para evitar deformidades en el pecho.

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