Inmunoestimulantes: ¿sí o no?

Los inmunomoduladores o inmunoestimulantes son fármacos capaces de estimular el sistema inmunológico. Algunos inmunomoduladores tienen un mecanismo de acción bien definido, como la interleucina-2, los factores de crecimiento hematopoyético, el interferón. Son productos utilizados en niños con patologías definidas que reducen las defensas inmunológicas; Existen estudios extensos y bien estructurados sobre su perfil de eficacia-seguridad..

También se consideran inmunomoduladores otros preparados comerciales, cuyo efecto está menos estudiado, como los lisados ​​bacterianos y el pidotimod. Estos productos se denominan «vacunas», pero en realidad no son vacunas reales.

Se trata de especialidades medicinales que contienen antígenos bacterianos, es decir, fragmentos de bacterias o cadenas polipeptídicas que, tomadas por el cuerpo sano, deben estimular la respuesta inmune (es decir, estimular la producción de anticuerpos necesarios para combatir la bacteria o el virus cuando ataca al organismo).

Instrucciones de uso

Dado que se preparan con los fragmentos de las bacterias que más frecuentemente inducen infecciones de las vías respiratorias y la garganta, estas preparaciones se prescriben como profilaxis de infecciones respiratorias recurrentes (como faringoamigdalitis, infecciones de oído, bronquitis), especialmente en los niños, que son los más expuestos a este tipo de infecciones, incluso repetidas en un corto período de tiempo. Se han publicado estudios en la literatura que luego llevaron a la comercialización de estos productos.

Sin embargo, se trata de infecciones cuya frecuencia, después de los primeros años de vida comunitaria, tiende naturalmente a disminuir en los niños, que se encuentran sustancialmente sanos y por lo tanto no requieren ningún tipo de profilaxis.

Es más, Los episodios infecciosos en niños suelen ser de origen viral., para lo cual la administración de productos que contienen antígenos bacterianos no puede tener ningún efecto protector.

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Por lo general, estas infecciones tienden a resolverse espontáneamente y requieren como máximo medicamentos sintomáticos. Los estudios que evaluaron la eficacia de los lisados ​​bacterianos en las infecciones respiratorias está anticuada y es cuestionable desde un punto de vista metodológico (por ejemplo, la población inscrita no era homogénea o los criterios para evaluar los beneficios estaban mal definidos).

Seguridad y efectos secundarios

En la mayoría de los casos, los efectos secundarios asociados a la ingesta cíclica de estos productos son leves y en cualquier caso transitorios (náuseas, vómitos, tos, fiebre, erupción cutánea).

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que durante las actividades de vigilancia posteriores a la comercialización, aunque rara vez, efectos secundarios potencialmente graves asociados con su ingesta, como asma y reacciones alérgicas.

En conclusión, por tanto, el riesgo, aunque remoto, de efectos adversos graves combinado con una eficacia dudosa, además, frente a infecciones generalmente benignas, hace que estos medicamentos sean cuestionables en la práctica diaria.

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