Impétigo en niños: Terapia y medidas útiles » Consejos

El impétigo (cuyo nombre deriva del verbo latino impetere, que significa “atacar”) es una pioderma, que es una infección de la piel, causada por unas bacterias que en determinadas condiciones se vuelven más agresivas y se propagan rápidamente.

Estas bacterias (que generalmente son estreptococos, pero también estafilococos) residen comúnmente en nuestra piel, pero, en algunas condiciones favorables, la “atacan”.

Frecuencia

La mayor frecuencia de casos de impétigo en la época de calor se debe a las condiciones favorables para la propagación de gérmenes, como la humedad, que acelera la maceración de la piel a través del sudor, y lesiones cutáneas como pequeños rasguños (casos muy frecuentes de impétigo que se contagia cuando los niños se rascan debido a la picadura de un mosquito).

A veces, estos gérmenes pueden acechar en la arena cálida y propagarse como una verdadera epidemia en la playa., el llamado «impétigo arenoso».

Además, incluso las aguas «sucias» (es decir, contaminadas por una alta carga bacteriana, como en el caso de algunas piscinas muy populares o balnearios cercanos a zonas sin depuradoras de aguas residuales) pueden transmitir este tipo de infección, que se propaga rápidamente, especialmente en las vacaciones muy concurridas complejos turísticos.

El impétigo, sin embargo, no perdona los meses de invierno y a menudo, en estos casos, el área ofensiva desde la cual la infección comienza y comienza a extenderse está representada por las fosas nasales, humedecidas por secreciones refrescantes («mocos en la nariz») y frecuentemente frecuentadas por dedos, no muy limpios, de jóvenes. niños.

Síntomas

Las lesiones típicas del impétigo son una piel enrojecida y pequeñas ampollas que contienen un material seroso amarillento que puede secarse y formar costras, que también son amarillentas.

Cuando el niño se rasca estas lesiones (a veces pican), la infección se propaga tanto localmente como en otras partes del cuerpo, especialmente si el niño se toca con las manos sucias, propagando así los gérmenes y consecuentemente la infección.

Precisamente por esta razón, el impétigo afecta con mayor frecuencia las partes no cubiertas por la ropa, como la cara, los brazos y las piernas.

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Infección

El impétigo también puede ser muy contagioso el niño, además de esparcirlo sobre su propia piel, puede transmitirlo en la familia no solo con los dedos, sino también a través de toallas y ropa diversa.

El contagio también se ve favorecido por la presencia de pequeñas heridas o lesiones cutáneas en las que pueden anidar los gérmenes. En algunas situaciones particulares, entonces, como en el caso de la piel afectada por la dermatitis atópica, el impétigo puede ser más frecuente y agresivo, y requerir un nivel de prevención aún mayor.

Suele tratarse de un problema que el pediatra reconoce fácilmente, de un vistazo, y que se resuelve rápidamente aplicando una crema antibiótica. En algunos casos, si la infección está muy extendida o si el niño tiene defectos en la respuesta inmunitaria, se pueden asociar fiebre y malestar, pudiendo ser necesario (siempre después de una visita y por prescripción médica) tomar antibióticos por vía oral.

Terapia

Entonces, ¿Qué es mejor hacer frente a este molesto problema?

Si las ampollas y las costras cubren una gran área de la piel y es difícil evitar que el bebé se toque y se rasque, a veces Puede ser útil, después de aplicar la crema antibiótica, cubrir la piel con una gasa y vendarla., para minimizar los riesgos de contacto.

La piel debe mantenerse limpia y bien lavada con detergentes neutros, por ejemplo con jabón de Marsella o jabón de Alepo, que no son muy agresivos y respetan la piel del bebé (recuerde que los geles de ducha comunes y los jabones de supermercado suelen ser agresivos y resecar la piel demasiado, que en cambio debe mantenerse suave y bien hidratado).

Otra precaución importante es la de cortar las uñas del bebé y mantenerlas siempre cortas y limpias; esto reduce el riesgo de que las bacterias que causan el impétigo «se escondan» debajo de las uñas y las utilicen como medio de transporte para asentarse y penetrar en otros lugares.

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Además, es necesario explicar bien al niño que nunca debe tocar las costras: si estas son extensas y muy secas, pueden ser removidas suavemente, con agua tibia, por mamá y papá.

Cuidado

La crema antibiótica debe aplicarse con mucha regularidad y de manera constante siguiendo las indicaciones del médico, sin exceder la cantidad: puede ser útil seguir lo que los dermatólogos denominan la regla de la Unidad de la punta de los dedos (para cubrir una superficie de piel tan grande como la palma de una mano la cantidad de crema que pueda estar en la primera falange del dedo índice se debe aplicar).

Los medicamentos para la picazón, como los antihistamínicos, son de poca utilidad ya que la picazón no es causada directamente por la liberación de histamina (la sustancia que se libera en las reacciones alérgicas y que causa picazón), sino por la piel seca y las costras.

Entonces Una limpieza profunda, seguida de una aplicación regular de ungüento antibiótico y una buena dosis de paciencia, representan una terapia eficaz..

Consejo practico

  1. Explícale al niño que no debe rascarse
  2. Mantenga sus uñas cortas y limpias
  3. Venda las lesiones (cuando sea posible) o cúbralas con ropa para que el niño no pueda tocarlas.
  4. Haga que el niño se lave las manos con frecuencia y minuciosamente
  5. Lave bien la ropa y los objetos que hayan estado en contacto con ampollas y costras.
  6. Evite el contacto cercano con otros niños en los primeros días de terapia.

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