Equinácea: Una valiosa ayuda para el sistema inmunológico

En promedio, de 6 a 7 veces al año (a veces incluso más de 8 a 10 veces), muchos niños se enferman con infecciones agudas de las vías respiratorias superiores (resfriados, formas parecidas a la gripe, gripe, infecciones de oído, etc.).

Estas infecciones son más frecuentes en el período otoño-invierno y su frecuencia se debe a que el sistema inmunológico del bebé aún no está completamente maduro. La única solución verdaderamente eficaz y decisiva sería esperar con serenidad la completa maduración de los sistemas de defensa del cuerpo, pero un niño que se enferma con tanta frecuencia no se encuentra del todo bien y esto puede preocupar a sus padres.

En estas situaciones, la equinácea puede ser útil para apoyar el sistema inmunológico (equinácea pálida o angustifolia o purpurea), una planta medicinal de uso tradicional que tiene muchas confirmaciones científicas en su apoyo.

Eficacia probada

La equinácea ha sido utilizada durante siglos por los nativos americanos que hicieron infusiones con ella (ahora más conocida como infusiones de hierbas) para resfriados y artritis y apósitos para aplicar en todo tipo de heridas. Desde los Estados Unidos, la equinácea llegó luego a Europa (en particular a Alemania), donde los médicos todavía la recetan con frecuencia.

Su eficacia, es decir, la capacidad de mejorar la respuesta del sistema inmunológico a las infecciones, y su seguridad, es decir, la ausencia de efectos secundarios peligrosos, han sido probados por diversos estudios científicos.

Propiedades curativas de la equinácea

Muchos estudios in vitro (en células) e in vivo (en animales de laboratorio) han confirmado que la equinácea actúa sobre el sistema inmunológico en la medida en que lo induce a producir sustancias (como anticuerpos, citocinas, quimiocinas, etc.) y desarrollar tipos de células que tengan la función de destruir virus y bacterias; de esta forma también aumenta la eficacia de las defensas inmunitarias cuando el organismo es atacado.

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Aunque los resultados de los estudios en humanos son contradictorios (algunos confirman la eficacia de la equinácea mientras que otros la niegan), en general hay suficiente confirmación sobre el propiedades curativas de esta planta.

Sus extractos, de hecho, acortan el tiempo de enfermedad (menos días de fiebre, etc.) y reducen tanto la necesidad de tomar otros medicamentos como el número de infecciones durante la temporada de invierno.

Estos efectos beneficiosos, también encontrados en niños gracias a otros análisis (en particular un estudio clínico en el que la equinácea se asoció con el propóleo, una sustancia natural producida por las abejas), se obtuvieron utilizando extractos concentrados de la planta, o productos fitoterapéuticos, mientras que a formas homeopáticas (como tinturas madre, macerados de glicerina y asociaciones de varias plantas definidas comercialmente equinácea compositum) no existen estudios científicos que demuestren su eficacia. Tinturas madre y macerados también tienen el defecto de contener cierta cantidad de alcohol, por lo que no deben usarse en niños.

Equinácea: efectos secundarios y contraindicaciones.

La equinácea está libre de efectos secundarios importante y tiene pocos contraindicaciones. Por tanto, se puede administrar al niño tanto en el caso de enfermedades agudas del tracto respiratorio superior como para prevenir nuevas infecciones, pero siempre es mejor compartir la decisión con el pediatra de la familia.

Los componentes más importantes de la equinácea para el sistema inmunológico son los polisacáridos y el equinacósido, nombres importantes que hay que buscar en la etiqueta del producto para estar seguro de su calidad y de que realmente puede funcionar.

La equinácea también se puede tomar en el embarazo pero solo por consejo de su médico.

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Cómo usar la equinácea

En las formas agudas, es decir, situaciones que generalmente no requieren el uso de antibióticos, la equinácea debe administrarse al niño desde los primeros momentos del trastorno y su administración puede continuar durante al menos diez días. Para la prevención de infecciones se utiliza generalmente en ciclos.

El primero debe durar entre 20 y 30 días y debe ir seguido de un descanso de 15 días. La intervención preventiva puede continuar durante unos meses, alternando 15 días de administración con 15 días de descanso.

Para los más pequeños se pueden usar gotas y jarabes (absolutamente sin alcohol), mientras que para niños mayores y adultos existen tabletas, cápsulas y opérculos.

Ficha resumen: equinácea pálida, angustifolia y purpurea

  • Origen: América del Norte y México
  • Familia: Asteraceae
  • Parte utilizada: las raíces y las partes aéreas.
  • Preparación farmacéutica: extracto seco titulado en equinacósido y polisacáridos
  • Efectos principales: inmunomoduladores, antiinfecciosos
  • Interacciones con otras drogas: ninguna conocida
  • Efectos secundarios: casos raros de alergia
  • Contraindicaciones: la equinácea está contraindicada para personas que padecen enfermedades autoinmunes.

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