Sustitutos de la leche materna: ¿Cuáles debes elegir?

Un sucedáneo de la leche materna (los sucedáneos son soluciones en fórmula, no otros tipos de leche natural) que se comercializará en Europa debe, por ley, ser sometido a controles verificar si los distintos constituyentes son los establecidos y sus cantidades entran en la categoría prevista por una especie de formulario que lleva el nombre de Codex Alimentarius. Por lo tanto, todas las empresas que producen sucedáneos de la leche materna deben cumplir estas reglas en su producción. Se toleran pequeñas variaciones tanto en la composición como en la cantidad de componentes; sin embargo, estas pequeñas diferencias no hacen que la calidad de una leche sea diferente de otra, ni está comprobado que puedan afectar la salud de los lactantes.

Por tanto, todos los sucedáneos de la leche materna para un lactante sano (leche 1 y leche 2) deben considerarse, desde el punto de vista nutricional, equivalentes y, como tal, no existen razones científicas que puedan justificar la preferencia de una fórmula sobre otra, o de una marca sobre otra.

Las supuestas ventajas que atribuye la publicidad

Es natural que cada una de las empresas que producen los diversos sustitutos tenga el objetivo de vender tanto como sea posible, tan a menudo Las estrategias comerciales se centran en pequeñas diferencias en la composición de los productos., a la que la publicidad atribuye ventajas nutricionales y efectos beneficiosos; por ejemplo, puede haber quienes presionen a los pediatras porque prescriben un producto que contiene una sustancia, faltante o presente en diferentes cantidades en el producto de una empresa competidora, lo que mejoraría la visión o las capacidades intelectuales del infante que lo toma. Estas afirmaciones no son del todo descabelladas, pero a menudo se basan en hipótesis biológicamente plausibles.

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Sin embargo, pocas veces se ha demostrado científicamente, con estudios especiales, una diferencia real entre bebés alimentados con diferentes fórmulas, sin decir que todos estos estudios no son exactamente independientes, ya que están financiados por la propia industria. Por otro lado, comprenderá bien que, si alguna vez se demostrara realmente que pequeñas variaciones en la composición de la fórmula infantil conllevan un beneficio real en la salud de los lactantes, las tablas que rigen la composición de los sucedáneos de la leche materna deberían modificarse inmediatamente para adaptarlos a los nuevos conocimientos científicos.

Pero entonces, si un sustituto es tan bueno como otro, ¿por qué hay precios tan diferentes en el mercado? ¿Es el más caro de la mejor calidad? La respuesta es no, no hay peros. El costo más alto depende en gran medida de los costos en los que incurre el fabricante por la publicidad y luego le cobra al usuario final.
En resumen, el mensaje práctico es que al elegir un sucedáneo de la leche materna, con la misma fórmula (de partida o leche 1, «continuación» o leche 2), son los padres quienes pueden elegir la marca ya que todos son equivalentes.

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