Pesaje doble: el estrés del equilibrio es inútil

Mira al bebé, no a la punta de la balanza

La escala es una herramienta sencilla que, si se utiliza correctamente, a veces puede proporcionar información útil al pediatra. A partir de la evaluación de la curva de crecimiento junto con muchos otros elementos que pueda recopilar, el médico podría derivar información que pueda respaldar una sospecha diagnóstica. Pero, como todos los instrumentos, si se usa incorrectamente, el doble pesaje puede hacer más daño que bien, tanto es así que en algunas situaciones (y la tuya me parece que es una de estas) uno pensaría que sería preferible no tener una escala disponible.

Lamentablemente, muy a menudo las madres que amamantan cuentan historias de las que se entiende, como en su caso, que se le da demasiada importancia al peso (está bien darlo en casos de bebés de bajo peso, aquí hablamos) y no se valora adecuadamente todo lo demás: la historia de la lactancia, la observación de una toma, el examen clínico del bebé. Cada vez se describen más casos en los que los profesionales sanitarios dan más importancia a la cantidad de leche o al aumento de peso que a todo lo demás.

¿Cómo interpretar las señales?

Hay muchas señales que deberían ser más valoradas para seguir a un bebé lactante; si se conocen podrían hacerlo muy bien sin la escala; estas señales pueden obtenerse de las historias de las madres, viendo al bebé amamantando y visitando al bebé. Voy a dar un ejemplo para explicarme mejor: como pediatra, me sentiría muy tranquilo frente a un infante que da al menos 8 tomas en 24 horas, que siento tragar al succionar, que se desprende del pecho satisfecho, que moja al menos 6 pañales al día de un pipí transparente que hace una caca amarilla y suave, incluso sin tener disponible una balanza para confirmar que está creciendo según las tablas.

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Por el contrario, no estaría del todo tranquilo ante una situación contraria, es decir, un niño que, respetando el crecimiento de las mesas, no se satisface después de las comidas, está excesivamente inquieto, insatisfecho, aparentemente hambriento. Si es así, debería preocuparme y tratar de entender qué está pasando.

No ponga demasiado peso en el doble pesaje

Por eso, te ofrezco una perspectiva diferente a la que se ha ofrecido hasta ahora: deja de hacer todos estos pesajes y centrarse en observar al niño, amamantar cuando dé claros signos de hambre, deje que su pediatra lo pese, pero solo a los controles pediátricos. Si, como estoy seguro, su pediatra utiliza la báscula con prudencia, el peso que registrará será solo uno de los elementos que necesitará para evaluar el crecimiento de su bebé.

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