Tartamudez en los niños: Tratamientos ¿Cómo lidiar con él?

La tartamudez es un trastorno de la comunicación complejo y variable, puede tomar diferentes formas y a pesar de ser conocido desde la antigüedad sigue siendo objeto de debate entre los estudiosos. Averigüemos en detalle qué es.

Tartamudez infantil: las causas de la historia

Una tablilla de arcilla encontrada en Mesopotamia y que se remonta al 2500 aC informa, en el alfabeto cuneiforme, una oración apasionada por la liberación de la tartamudez. Los textos sagrados antiguos se refieren a la tartamudez de Moisés. El filósofo Aristóteles fue uno de los primeros en buscar una explicación fisio-anatómica de la dificultad de la fluencia que él mismo padecía. Los padres de la medicina moderna, Hipócrates y más tarde Galeno, llegaron a la conclusión de que la tartamudez se debía a una anomalía de la lengua, demasiado corta o demasiado larga, demasiado húmeda o demasiado seca. Se conocen los ejercicios de Demóstenes, famoso orador de la antigua Grecia, quien, para poder hablar sin tartamudear, probó sus discursos con guijarros en la boca.
A lo largo de los años se han probado muchas técnicas, se han propuesto diferentes modelos causales y luego se han quedado obsoletos, e incluso en la era moderna ha habido un largo debate sobre la definición de tartamudeo.

Los bebés y la tartamudez: ¿una cuestión emocional?

Entre los especialistas se habla de «personas que tartamudean», en lugar de tartamudear, precisamente para restaurar la imagen de un fenómeno cambiante según los días y circunstancias, que puede tener importantes implicaciones psicoemocionales, más o menos marcadas en función de las circunstancias. temperamento individual y el entorno social en el que uno se mueve. Miedos, inconvenientes, sentimientos de culpa por las propias dificultades, son solo algunos de los aspectos que pueden caracterizar la experiencia de aquellos niños que se encuentran en repetidas ocasiones tropezando con ciertos sonidos, generalmente al principio de una palabra, y continúan repitiéndolos, quizás entretanto bloqueando la respiración o asociando gestos y movimientos del rostro, hasta que de repente, sin saber por qué, la palabra finalmente sale de la boca en la que parecía atrapada. La calidad, frecuencia y duración de las repeticiones o pausas determinan diferentes cuadros sintomáticos.

Tartamudeo infantil repentino

Los padres pueden preocuparse en el momento en que se encuentran con uno tartamudeo repentino en el su niños. En este sentido, hay que decir que la posibilidad de pasar una fase en la que de niño te atascas un poco mientras hablas es completamente normal. Se trata de un retraso en la maduración del sistema de ejecución motor de la palabra en comparación con el sistema abstracto del lenguaje; retrasar eso se resuelve espontáneamente en unos pocos meses (si mientras tanto los interlocutores del niño siguen siendo oyentes atentos y relajados), sin ninguna consecuencia sobre el desarrollo lingüístico.

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Tartamudez en niños de 2-3 años

Cuando se trata de la tartamudez en los niños, es importante distinguir entre las «disfluencias indicativas» de este trastorno, a saber, la tartamudeo infantil ese alrededor de 2-3 años se expresa a través de la repetición de sonidos o sílabas, la prolongación de sonidos o bloques de sonido o silenciosos, y los tirones que los niños normales pueden experimentar mientras hablan, tal vez repitiendo una palabra varias veces mientras piensan en cómo configurar una oración que correctamente expresa lo que quieren decir.

Dada la naturaleza elusiva del fenómeno y la multitud de estudios presentes, es difícil para los académicos obtener datos unívocos; las recientes directrices holandesas implementadas por la Federación de logopedas vienen a hablar de un 17% de niños que podría tener un período de tartamudeo en la fase de desarrollo del lenguaje.

Tartamudez en los niños: ¿Cuánto dura?

La gran mayoría de estos niños (aproximadamente dos tercios) van a una remisión espontánea generalmente dentro de los 6 mesesyo, otros después de la pubertad o en la edad adulta. Sin embargo, la evidencia científica reciente apunta hacia la atención temprana: varios estudios muestran que intervención terapéutica para la tartamudez en niños menores de 6 años conduce a una disminución más significativa en el porcentaje de sílabas tartamudeadas.

Tartamudez infantil: los remedios

Entonces, ¿Qué puede hacer un padre si ve que su bebé repite sonidos o se congela? Es necesario recurrir a ejercicios para la tartamudez infantil? La sugerencia fundamental es, ante todo, mantener un adecuado rol comunicativo, salvaguardando los turnos de habla: dejar al niño todo el tiempo que necesite para terminar la oración, sin interrumpirlo y sin terminar las palabras en su lugar, y mantener contacto con la visión normal, sin mirar excesivamente al bebé ni apartar la mirada. De poco sirve decir «cálmate, respira», mejor si el padre se lo dice mentalmente. Es una buena idea dirigirse al niño en un idioma que esté a su alcance, tanto gramatical como conceptualmente, articulando las oraciones con claridad y con un ritmo tranquilo. Es muy desaconsejable involucrar a los hermanos en competencias para aquellos que hablan mejor: la tartamudez empeora en las condiciones de ansiedad por el desempeño. Es mejor no señalarles a los niños que están tropezando con las palabras, algunos de ellos de hecho no se dan cuenta y retienen más confianza en sus habilidades comunicativas; otros parecen ser conscientes de sus dificultades desde los 3 años.

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Sin embargo, el consejo es no demorar consultar a un terapeuta del habla que tenga experiencia en tartamudez si la situación no mejora en unas pocas semanas, evaluar con el especialista y monitorear juntos la tendencia del fenómeno durante tres o seis meses, mientras tanto adoptando actitudes comunicativas adecuadas y luego, si continúan los episodios de tartamudeo, iniciar un tratamiento específico en el plazo de un año desde el inicio del trastorno. Si el niño es reacio a comunicarse o sufre de tartamudez, o si los padres están especialmente preocupados, el tratamiento puede iniciarse incluso antes.

En este artículo hablamos de cuándo y cómo intervenir en caso de dificultades fonológicas.

Tratamiento para la tartamudez: diferentes enfoques

El tratamiento de la tartamudez debe integrar aspectos cognitivos, lingüísticos, motores, emocionales y sociales. Un enfoque histórico tomado de Inglaterra, particularmente sistemático en la fase de evaluación inicial, prevé una intervención indirecta, dirigida a crear las mejores condiciones en la familia para apoyar la fluidez del niño a través de estrategias de diálogo relajado y momentos especiales de juego. Otro enfoque famoso desarrollado en Australia se basa en mediciones diarias del grado de tartamudeo y proporciona un refuerzo positivo en el caso del habla fluida del niño, desde una perspectiva cognitivo-conductual. [1]

Tenemos experiencias multidisciplinarias y mediadas por el arte que incluyen la narración y dramatización de historias con personajes especialmente diseñados que, por ejemplo, tropiezan al hablar y son objeto de burlas, o les gustaría decir algo pero no lo hacen porque tienen miedo de no logrando expresarse bien. Los niños se ven reflejados en estos eventos y así se estimula su capacidad para analizar y manejar situaciones comunicativas de la mejor manera posible en el contexto protegido del tratamiento individual o en un grupo reducido.

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