Montessori, Pikler, autonomía, beneficios y libertad de movimiento

Para mejorar el desarrollo motor del niño es importante colocarlo en un entorno que facilite sus movimientos, para garantizarle una mayor libertad y autonomía futura.

Apoyar al niño en el proceso de crecimiento.

No podemos enseñarle a hablar a un niño, como tampoco podemos enseñarle a caminar. Pero podemos, en ambos casos, apoyarlo: hablando mucho y bien lo ayudaremos en la construcción del lenguaje y dejándolo libre para moverse, desde el inicio de la vida, favoreceremos su motricidad, así como el equilibrio y autonomía. Como Maria Montessori también Emmi Pikler, Pediatra húngaro de principios del siglo XX, teorizó el desarrollo motor natural desde el nacimiento hasta la marcha identificando la autonomía de aprendizaje del niño y el peligro de la interferencia de los adultos en el camino del crecimiento. Pikler le dio una indicación clara y precisa al educador: lo único que tiene que hacer para favorecer al niño es colocarlo en decúbito supino desde el nacimiento y dejar que, de forma independiente, lenta y a su propio ritmo, conquiste todas las posiciones intermedias necesarias para convertirse en un experto en la marcha.

Las etapas de desarrollo

Las etapas que atraviesa el niño de forma espontánea en su desarrollo son:

  • enciende tu estómago
  • darse la vuelta sobre su espalda
  • gatear
  • gatear
  • Sentarse
  • Ponte de rodillas
  • levantarse
  • muévete de lado apoyándote
  • caminar sin el apoyo de las manos

Para conquistar cualquier habilidad, es necesario tener tiempo para practicar. Solo desde el suelo el niño puede aprender a levantarse sin pasar de un apoyo a otro.

Durante muchos meses después del nacimiento, el bebé no se moverá de la posición supina, pero durante este período, que parece muy largo, ejercita sus músculos y se desarrolla psíquicamente.

Cada puesto es un logro dictado por la madurez psicofísica, obtenido de forma natural y sin esfuerzo. El niño se dará la vuelta, gateará, se sentará, caminará cuando llegue su momento y no antes.

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Montamos los espacios

Para permitir que el niño se mueva de manera segura, es necesario preparar los espacios domésticos de manera adecuada. Veamos cómo.

Durante los periodos de vigilia, el bebé se parará sobre una superficie semirrígida de unos pocos centímetros de grosor, forrada de algodón, posiblemente con un espejo horizontal en el que reflejarse a sí mismo y algún objeto atractivo alrededor.

El cambio de pañales o ropa también debe realizarse en el suelo o en un lugar cómodo y seguro. ¿Por qué hacer esta elección? El momento del cambio es una oportunidad preciosa para el ejercicio físico y la relación. ¿Cómo garantizar una buena gimnasia y unos cuidados mimos en un lugar estrecho, de al menos 90 cm de altura y, por tanto, peligroso?

Los padres, por temor a que el niño se caiga, realizan las acciones con mucha rapidez. Cambiar el pañal en el suelo significa compartir un momento de cuidados personales con el bebé en un ambiente de serenidad y tranquilidad.

El padre puede desvestirse lentamente, narrando lo que sucede, puede permitir que el niño se mueva libremente durante los pasos y puede practicar masajes. El niño descubrirá sus pies, su barriga y podrá experimentar sensaciones táctiles generalizadas y no solo limitadas a las manos.

La elección de la cama

Cuando el niño es capaz de moverse de forma autónoma en el espacio (gateando o gateando) podemos apoyar sus habilidades colocando una cama baja en la habitación (la de sus padres), a la que se puede acceder de forma independiente (lea, al respecto, nuestro artículo en camas Montessori).

Dejar la cama con barrotes y elegir una cama en el suelo significa:

  • reconocer la libertad de elección y la autonomía a un niño pequeño que, si está cansado, puede irse a la cama y, después de descansar, puede salir de la habitación
  • lograr conciliar el sueño con facilidad, sentarse al lado del niño y tener la oportunidad de acariciarlo, acostarse junto a él, susurrar, leer
  • no escuche al bebé llorar al despertar, sino que lo encuentre en su habitación jugando o lo vea llegar a los pies de la cama
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Como siempre, Ofrecer libertad, autonomía, respeto y confianza requiere mucho esfuerzo, pero es ampliamente recompensado por la serenidad del niño..

La cuna debe estar hecha de madera., como material natural, con su propio peso, fragancia y calidez específicos. No debe tratarse con colas y pinturas tóxicas, sino solo con sustancias naturales.

Las juntas entre las partes también deben estar entrelazadas, sin usar clavos. Las dimensiones de la cuna deben ser lo suficientemente grandes para permitir que el niño se mueva hacia los lados con libertad y seguridad (60 x 90 cm). Los pies deben levantar la cama unos 4 cm del suelo.

La parte inferior de la cama, en lugar de estar compuesta por frágiles listones, podría ser una sola tapa perforada que permita el intercambio de aire y pueda soportar cualquier salto infantil universal e inevitable.

Algunas imágenes están tomadas de: www.howwemontessori.com con el permiso del autor

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