Los niños y la publicidad: estereotipos, riesgos y recursos

La relación entre infancia y publicidad, ya objeto de mucha reflexión en las últimas décadas, se ha vuelto aún más relevante con la difusión de los canales temáticos para niños y la consecuente Incremento de comerciales dirigidos a niños de 0 a 6 años y sus padres.

Estos anuncios -de productos de puericultura, nutrición, juguetes, ropa- en los últimos años han «rodeado» cada vez más a la infancia, a través de pantallas de televisión o carteles analógicos, pero también a través de la web, portales como Youtube, redes sociales y Apps.

La infancia en el centro de atención de los comerciales

Los comerciales suelen gustar a los niños: entre los motivos están la brevedad (que favorece el mantenimiento de la atención), la repetitividad, la sencillez de los mensajes, la presencia de música y colores vivos o ritmos cautivadores.

Consciente de este encanto Desde hace algún tiempo, las empresas han recurrido cada vez más al marketing infantil.. Se ha observado que los niños, ya en los primeros años de vida, conocen algunas marcas y comienzan a formarse gustos del consumidor que tenderán a conservar como adultos.

Entre las principales estrategias se encuentra, por ejemplo, la factor molesto («Factor molesto»), gracias al cual Los anunciantes se dirigen indirectamente a los niños para que con sus insistentes solicitudes se conviertan en «persuasores» de sus padres., condicionando su comportamiento de compra.

Otras técnicas son la implicación emocional intencionada, más que racional, de los más pequeños, pero también el uso de la dimensión lúdica para captar la atención y establecer una relación entre los niños y los productos.

La publicidad busca promover la sensación de que la propia experiencia puede enriquecerse al poseer un producto y que puede satisfacer un deseo; sin embargo este deseo nunca se satisface completamente de hecho, se alimenta constantemente, especialmente en los niños.

Los riesgos de la exposición temprana a la publicidad

La presencia generalizada de mensajes publicitarios en la vida de los niños conlleva una serie de «riesgos» que, si se enfrentan con conciencia, pueden convertirse en oportunidades. Uno de los más debatidos es la relación entre la exposición a anuncios publicitarios y la obesidad infantil.

La publicidad de snacks y snacks, alimentos creados específicamente para agradar a los niños, «mitifican» estos productos, que se consumen cada vez más precisamente con el aumento de la exposición a la televisión.

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El padre debe indagar sobre las propiedades de los alimentos y, sin necesariamente demonizar los productos industriales, ofrecer una amplia variedad de opciones, estimulando el gusto y promoviendo, también a través del buen ejemplo, el consumo de alimentos saludables y naturales.

Otro riesgo está relacionado con los anuncios de juegos, que a menudo utilizan las estrategias de marketing antes mencionadas para hacer que el niño se sienta «incompleto» sin ese producto en particular. Por tanto, existe el riesgo de «devaluar» la importancia del juego y los juguetes., sumergiéndolos en la lógica del mercado y alimentando la figura del “niño tirano”, es decir, un niño que dicta las reglas y hábitos dentro de la familia y al que los padres no pueden decirle que no.

Menos explícitos, pero igualmente relevantes, son los riesgos asociados con exponer a los niños a una gran cantidad de estereotipos. La tendencia de la publicidad a recurrir al sentido común para familiarizarse con el producto puede desencadenar un círculo vicioso insidioso, reforzando las ideologías económicas, sociales y culturales.

Piense en esos comerciales que ponen el énfasis en la pertenencia al género, connotando a niñas y niños según actitudes específicas y asociando diferentes productos con ellas. Si bien cada vez son más los comerciales que consideran la diferencia como un recurso de nuestra sociedad, no es infrecuente el caso de la publicidad en la que se enfatiza cómo la niña «pensará en hacerse bella», mientras que la niña «pensará sobre marcar goles «.

¿Y si fuera una oportunidad? Juega y edúcate con publicidad

Desde el punto de vista de la educación en medios, Es deseable reflexionar sobre los contenidos de los medios, filtrarlos y seleccionarlos para adquirir el pensamiento crítico y creativo en la escuela y en la familia (gradualmente, ya desde la infancia).. Incluso con respecto a los comerciales, al igual que con respecto a la televisión y la pantalla táctil, se pueden identificar algunos consejos útiles para los padres:

  • Contener tiempos de exposición. El niño debe recibir estímulos distintos a las pantallas, por lo que es recomendable intentar limitar los tiempos y lugares de uso; además, los comerciales no deben considerarse como un simple interludio, sino como intentos de «captura» por parte del comercializador. Antes de los 3 años, además de limitar al máximo el uso de la televisión y otros dispositivos, es útil elegir contenidos y canales sin publicidad.
  • No dejes al bebé solo. Es deseable que el adulto siempre acompañe activamente la visualización de los comerciales: por ejemplo, tan pronto como el niño sea capaz de verbalizar, es posible estimular la reflexión sobre las diferencias entre los comerciales y los otros programas. También podemos intentar, de forma paulatina, explicar cuáles son los propósitos de la publicidad, cómo aumenta los costes de los productos y enfatiza algunas características descuidando otras.
  • Jugando con el comercial. El padre puede invitar al niño a elegir un solo anuncio y tratar de «leer» su estrategia narrativa, observándolo cuidadosamente juntos, para entender por qué le gusta, qué personajes están presentes, qué música y qué colores. Luego podrías preguntarle al pequeño qué espera del producto y, si se considera útil, proceder con la compra; Posteriormente, intentaremos comprender juntos qué detalles reflejan expectativas y cuáles las delatan.
  • Crea un comercial. Hacer del niño un protagonista activo es una estrategia útil incluso frente a la publicidad: por ejemplo, el padre puede sugerir al niño que invente un anuncio de un objeto que ya está presente en la casa, identificando qué características destacar y cuáles. esconder; haciendo dibujos, fotos, videos y experimentando de manera creativa y crítica.
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Se trata de sugerencias sencillas que evidentemente se pueden adaptar de familia a familia, de contexto a contexto, de herramienta a herramienta: si bien son actividades pensadas para niños mayores de 3 años, La conciencia de los riesgos y oportunidades asociados con la publicidad es deseable ante todo en cada padre., para que él mismo se convierta en promotor de un uso consciente de la publicidad y promueva una adecuada educación del consumidor en los niños desde la primera infancia.

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