Libros para niños pequeños: ¿Cómo elegirlos y leerlos?

El libro es un objeto precioso, cuyo encanto uno se encariña desde el principio. Guardián de historias, fuente de sugerencias, creador de mundos lejanos, inspirador de novedad, palabras, imágenes, sensaciones, emociones e información.

El libro se hojea, se huele, se abre, se cierra, a veces se saborea … entonces si hay ventanas, huecos, superficies de diversos materiales, las posibles experiencias se multiplican.

El libro, una experiencia única

El libro, a diferencia de una caricatura, no es un producto empaquetado, pero puede dárselo a un niño determinado, en un momento dado, una experiencia única e irrepetible. Se puede leer, navegar y mirar solo o en compañía de otro niño o adulto.

Cada ocasión gana algo diferente y especial. En un libro puedes saltarte páginas, leer las mismas palabras o mirar mil veces la misma imagen, detenerte en ciertos detalles y dejar fuera lo que no interesa.

El mismo libro, leído unos meses después, puede mostrarnos cuánto y cómo ha crecido y cambiado nuestro bebé. Cuando un niño nos pide que le leamos un libro (o se lo proponemos) tenemos en cuenta cómo gestionar mejor esta experiencia para que aprenda o consolide habilidades.

Grados de lectura

Digamos que tenemos frente a nosotros la imagen de un petirrojo, posado en la rama de un manzano porque está cansado después de un largo vuelo. ¿Cómo puede ser interesante esta misma imagen para un niño de un año, dos años, tres años, cuatro años, cinco años, seis años?

Al año, cuando el niño está construyendo su vocabulario organizando imágenes-objetos-sonidos correspondientes, basta con indicar y decir: «petirrojo», «mirlo», «rama». A medida que el bebé crece, su aumenta la capacidad para captar nuevos matices y así nuestra lectura sigue su crecimiento:

  • «El petirrojo está en la rama de un manzano»
  • «El petirrojo, cansado tras un largo vuelo, se detiene para descansar en la robusta rama de un manzano»
  • «El sol se pone detrás del monte y el petirrojo, con las alas cansadas tras el largo viaje, se detiene para descansar y recuperar fuerzas, en la robusta rama de un manzano que se ha levantado en lo alto del cerro»
  • «El petirrojo es un pájaro de pecho de pluma roja, el manzano florece y da frutos que se recolectan en determinada época del año, de los cuales se preparan mermeladas y tortas …»
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El estudio debe seguir los intereses del niño., ya sean orientados al nivel social, alimentario, naturalista, cromático, temporal.

Tono de voz

Cuando leemos debemos ser lentos y claros en la exposición, así como debemos explotar nuestra capacidad de enriquecer con sonidos onomatopéyicos, con ruidos y de variar las voces para que la escucha sea interesante.

Pausas

Cuando cogemos un libro, dejamos que el niño marque el ritmo de la lectura. Déjelo que mire la portada, haga una pausa antes de pasar las páginas, para que pueda mirar detenidamente los detalles y hacer preguntas o indicar cuándo siente la necesidad. Dejémonos guiar por el niño en lo que concierne al estudio, satisfaciendo sus intereses de vez en cuando.

Debemos comprometernos a no tener prisa: A veces, leer una sola página es suficiente.

Elección de libro

Como elegimos los mejores productos para su alimentación, su indumentaria, su transporte, así debemos hacerlo con los libros: seleccionar aquellos que puedan ofrecer una experiencia más enriquecedora. En la sección «Libros» del sitio web de la UPPA encontrará muchos consejos y reseñas.

¡Feliz lectura para todos, jóvenes y mayores!

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