El padre en TIN, entre emociones y dificultades

En el pasado, el cuidado y manejo de los recién nacidos se consideraba una responsabilidad casi exclusivamente materna; Hoy, en cambio, sabemos que la participación activa y el compartir emocional de los padres en el cuidado de los recién nacidos no es todo. mejora el vínculo entre padre e hijo, con indudables beneficios para el niño, pero también tiene efectos muy positivos sobre la salud del propio padre, la madre y toda la familia.

Una experiencia difícil

La situación parece más compleja en los casos en los que un bebé nace prematuramente o con patologías que requieren, inmediatamente después del parto, la hospitalización del niño en la sala de patología neonatal o en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN).

Es una idea muy extendida que el padre debe tener un papel de responsabilidad y fortaleza, y que siempre puede representar un importante punto de referencia para la madre y sus hijos, especialmente en los momentos más difíciles. La experiencia de los cuidados intensivos neonatales, sin embargo, a menudo altera el camino de la paternidad y ejerce presión sobre los involucrados.

Cuando un recién nacido ingresa en la UCIN, generalmente se presta poca atención al papel paterno, pero también el padre puede sentir una sensación de pérdida, miedo y preocupación, tanto por el nacimiento del bebé, que se produjo de manera muy diferente a lo que él había imaginado, como por la salud del niño: a menudo sucede que es el padre quien recibe la noticia, tiene que tomar decisiones e informar a la mamá lo que está pasando.

A la dificultad de la situación se suma, por tanto, la responsabilidad que siente hacia su esposa o pareja, que se enfrenta a la fase de posparto, quizás particularmente difícil, y necesita apoyo práctico y emocional (a menudo, en estas circunstancias, las madres ven al bebé solo en un momento posterior).

Sin olvidar a otros niños en casa, el estrés por las solicitudes de información de amigos y familiares, y la mayor soledad de un período histórico como el que vivimos, en el que la pandemia de COVID-19 limita la ayuda práctica que se puede ofrecer. a los nuevos padres.

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Una sobrecarga de preocupaciones

Pero, ¿Qué sucede realmente? El papel de los padres en TIN parece particularmente exigente desde el punto de vista emocional, precisamente por la gran carga de responsabilidad que comúnmente se les atribuye.

Así que aquí está eso la reacción típica del propio padre es hacerse cargo de todos los pensamientos y problemas del momento, para evitar agobios: este modo permite, al principio, tener la sensación de poder tener todo bajo control, pero Con el tiempo, la situación puede volverse más difícil de manejar..

¿Por qué razón? Inmediatamente después del nacimiento, el padre está obligado de alguna manera a reaccionar «activamente» a los eventos., para ser un verdadero apoyo para todos aquellos que lo necesitan.

Luego, cuando ya no estás en la emergencia y comienzas a buscar un nuevo equilibrio, el padre tiende a enfocarse más en el cambio, en lo que sucedió tan repentinamente y en las posibles consecuencias que este evento podría tener en la familia.

Por tanto, es importante que los padres constantemente actualizado e informado – no solo en el período de «emergencia» – tener un plan de realidad en el que apoyarse. A veces, las comunicaciones pueden ocurrir cuando el padre está ausente, tal vez en el trabajo: en cambio, sería crucial para los trabajadores de la salud informar la noticia cuando ambos padres estén presentes, para fomentar el intercambio y la discusión, especialmente en casos de hospitalizaciones prolongadas o problemas graves.

Los efectos beneficiosos del contacto piel a piel

No se debe olvidar que el padre también puede necesitar apoyo. Además del apoyo psicológico, que es importante ofrecer a la pareja parental y no solo a la madre del pequeño paciente, los operadores, enfermeras y médicos, deben favorecer la cercanía padre-hijo de diversas formas.

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En primer lugar, es importante promover el contacto entre el padre y el niño, ayudando a reconocer las respuestas del niño.: el contacto piel a piel, el llamado cuidado canguro, puede ser practicado por ambos padres.

El contacto físico con el recién nacido es fuente de sentimientos muy fuertes, y los padres muestran gratitud, alegría y sentido de utilidad al dedicarse a este hábito, que además Facilita la armonía con las necesidades del recién nacido..

Algunos estudios informan con qué frecuencia, después del contacto piel con piel, los padres informan que se sienten menos ansiosos y preocupados, y más involucrados en el cuidado de su bebé y su pareja.

Es también se observan beneficios en el bebé, como ocurre con el contacto materno.: la temperatura corporal y el nivel de glucemia y cortisol mejoran, y el niño parece más tranquilo y relajado en general. Por lo tanto, del contacto directo con los niños, los padres pueden obtener importantes beneficios para ellos y sus bebés, mientras aprenden a convertirse en cuidadores autónomos de sus hijos.

Un espacio para padres

Finalmente, sería importante promover y facilitar el encuentro entre padres que tienen hijos hospitalizados en cuidados intensivos neonatales, como ya es el caso de las madres, para ofrecerles un espacio de discusión y apoyo mutuo.

La forma de afrontar este difícil momento, de hecho, puede ser diferente entre madre y padre, e la oportunidad de confrontar activamente con alguien que está pasando por la misma situación desde el mismo puesto puede ser una ayuda válida y concreta en la gestión de la vida cotidiana.

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