El juego con arena: educación para el cuerpo y la mente

Al principio, las manos se acercan tímidamente a los grandes cestos del suelo. Pero, en cuanto los dedos tocan la arena fina, el tiempo parece detenerse y solo queda la percepción de un contacto agradable con el material. Los granos se deslizan sobre las manos y el cuerpo comienza a moverse, primero lento y luego rápido, entrar en una relación con los objetos y en una búsqueda continua del equilibrio.

La arena cae al suelo, se esparce, pero no es problema: las oportunidades de descubrimiento se amplían, tus pies descalzos se hunden en ella con alegría. Las tazas y recipientes se llenan hasta rebosar y el aire se llena con los sonidos que producen las cucharas y los molinillos de café en el trabajo.

El estudio de arena

Nello Strandgut (Término alemán que se puede traducir como «regalos traídos por el mar», por ejemplo, después de una tormenta) de Ute Strub, en Berlín, esta experiencia de descubrimiento y concentración intensa tiene lugar a diario.

Ute Strub es fisioterapeuta que se especializa en trabajar con pacientes con enfermedades crónicas, que en los setenta le fascinaba el trabajo de Emmi Pikler y empezó a imaginar nuevos itinerarios pedagógicos marcados por el respeto a la persona.

Así ve la luz el innovador proyecto de su atelier permanente, inicialmente dirigido a un público adulto pero que, con el tiempo, ha comenzado a ser frecuentado cada vez más por niños y jóvenes de 6 meses a 14 años.

El atelier consta de dos salas, la «cuarto de arena» y el «cuarto de paja«, Crees favorecer respectivamente el ejercicio de la motricidad fina y la motricidad gruesa.

Con arena, los sentidos de Ute Strub, los niños pueden ver, pensar y sentir a través de sus manos. Maria Montessori ya afirmaba que el conocimiento, para el niño, nace sobre todo del «hacer»: la mano, un órgano de la inteligencia, actúa como vínculo entre el ego y el mundo, y la libertad de movimiento permite no solo conocer la realidad, sino que también garantiza el desarrollo armónico de mente y cuerpo.

El valor educativo de los objetos

Están dispuestos en el espacio del taller. algunos contenedores (cestas de mimbre u otro material natural recubiertas de tela, cajas, cajones …) lleno de arena delgado y seco, colocado en mesas bajas o directamente en el suelo, y uno rica colección de objetos, colocados en estantes, taburetes o colgados en las paredes.

TE PODRÍA INTERESAR  Cuanto más juego, más aprendo | Consejos y educación

La elección de los elementos presentes en la habitación es el resultado de Reflexión cuidadosa y extrema atención al detalle., para que los niños se sientan lo más animados posible a utilizarlos.

Entre ellos destacamos objetos que difícilmente incluiríamos en la categoría de «juguetes»: utensilios de cocina, picadoras de carne, molinillos de café, ralladores, morteros, recipientes de varios tipos, cáscaras, hueveras …

Son objetos con historia, materiales reales y naturales, porque el niño debe poder experimentar diferentes impresiones sensoriales (que los juguetes de plástico comunes no permiten).

La variedad es extremadamente importante: durante el juego, los niños tienen la oportunidad de observar y manipular objetos muy diferentes.

Al transferir la arena de un recipiente a otro, pueden investigar indirectamente el concepto de volumen; vertiéndola primero en un cuenco de madera y luego en uno de metal, pueden estudiar cómo se comporta la arena en relación con diferentes materiales; con las distintas herramientas observan cómo los granos pasan más fácilmente entre los orificios de un colador que entre los de un colador de té.

Se trata de secuencias de aprendizaje y de investigación experienciales, naturales y directas, de inestimable valor.

También hay numerosas oportunidades para que los niños se sumerjan en el juego de «finjamos que …»: los objetos disponibles son de hecho los mismos presentes en sus hogares pero que, muy a menudo, no se les permite utilizar.

Por lo tanto, se crean interesantes dinámicas de juego en grupos pequeños, con los niños intentando preparar una sopa o un té de arena.

Niños libres y concentrados

Observar a los niños jugando en la arena evoca la actividad meditativa de los monjes en el karesansui, los famosos jardines zen japoneses: el suyo es un trabajo sereno, introspectivo, rico en matices y durante el cual se mantiene la concentración máxima.

TE PODRÍA INTERESAR  Abofetear a los niños: Siempre son un error » ¡Mira por qué!

La libertad de acción también está protegida. En Strandgut existen solo dos reglas: la arena permanece en el cuarto de arena, la paja en el cuarto de paja; es necesario respetar los objetos y el trabajo de los demás.

De esta forma los niños tienen la posibilidad de actuar en un entorno que protege, orienta, pero no limita. De hecho, su actividad no está orientada hacia la consecución de objetivos pedagógicos definidos: el propósito principal de la experiencia es la inmersión pura y simple en el juego como un fin en sí mismo.

¿Cuál es el papel del adulto? Es muy similar al propuesto por Maria Montessori: un director discreto, que con mirada sabia y capacidad reflexiva piensa, organiza y observa, midiendo su intervención en función de la actividad del niño y limitándola a lo estrictamente necesario, dejando al pequeño como protagonista.

La importancia de las actividades «simples»

Exploración sensorial, ejercicio de la motricidad fina, descubrimiento de principios matemáticos y físicos, canalización emocional, reelaboración de experiencias, desarrollo de la creatividad y pensamiento divergente …

Trabajar con arena garantiza muchos beneficios y muestra cómo, contrariamente a lo que se suele pensar, son las actividades más sencillas las que ofrecen las oportunidades más completas de crecimiento.

La experiencia Strandgut, fácilmente replicable tanto en casa como en la escuela, nos recuerda la necesidad de permanecer, como adultos, en un segundo plano, respetando los tiempos lentos del niño y depositando la confianza en su innato y poderoso deseo de descubrir y aprender.

De esta manera el pequeño puede dejarse guiar por sus propios intereses y seguir su «plan interior» personal de crecimiento, en libertad y autonomía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *