Educar para la autonomía » Crear hábitos y mejorar niveles

En nuestra vida diaria, para realizar cualquier actividad, utilizamos algunos habilidades que nos permiten para perseguir los objetivos que nos hemos propuesto.

Para completar un proyecto de trabajo, hacer una receta de cocina, tocar un instrumento musical o simplemente cruzar la calle necesitamos habilidades precisas: recordar la información necesaria para realizar una determinada tarea, coordinar nuestros movimientos, colocar las acciones en un orden lógico e inhibir los impulsos opuestos que podrían distraernos, y finalmente poner en acción la creatividad que nos permita encontrar soluciones a un problema.

Habilidades fundamentales para la autonomía

A partir de la observación del niño, María Montessori (aquí el estudio en profundidad de su filosofía educativa) afirma que «no solo aprende a través de los sentidos y el movimiento, sino que en sus primeros años de vida, mediante su adecuado ejercicio, él puede construir y perfeccionar las habilidades fundamentales para llevar una vida adulta de forma independiente«.

Por ello, el movimiento no debe limitarse a un momento concreto del camino de desarrollo del niño, sino que debe ser parte integral y sustancial del mismo: a través de la posibilidad de actuar. dentro de un entorno que ofrece interesantes oportunidades de actividad, el niño desarrolla su propia inteligencia y habilidades específicas que Maria Montessori identifica en el concepto de autonomía.

Estas competencias, en un documento de la Centro en el niño en desarrollo Harvard University, se denominan funciones ejecutivas y son tres:

  • la memoria de trabajo
  • control inhibitorio
  • flexibilidad cognitiva

No son completamente innatos en el individuo: tienen una base biológica, pero se actualizan gradualmente a través del ejercicio y se manifiestan ya en el niño pequeño, volviéndose cada vez más complejos y sofisticados.

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Esencialmente permiten para realizar nuestras ideas, transmitiendo el beneficio interno del sentido de gratificación y autoestima que sentimos cuando tenemos éxito en algo.

Hazlo tu mismo

Para fomentar este importante ejercicio en los niños, podemos ofrecerles oportunidades para construir su autonomía, brindándoles oportunidades para actividades que respondan a su interés y al grado de su desarrollo motor, tales como:

Al realizar estas acciones el niño construye sus funciones ejecutivas: practica recordando la información necesaria para realizar una acción, aprende a coordinar sus movimientos y a concentrarse en su actividad: se entrena para buscar soluciones ante una dificultad.

Por tanto, es importante animar al niño en estas actividades, sin reemplazarlo, para que pueda desarrollar de inmediato aquellas habilidades que son tan importantes para orientarse con confianza y optimismo en el camino de la vida.

En cuanto a los objetos cotidianos que deben tratarse con precaución, nos remitimos a nuestros artículos sobre el uso de tijeras y cuchillos y la aguja de coser.

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