Educación sexual en casa y en la escuela

¿Quién es responsable de brindar una correcta educación sexual y sentimental a los niños? Para los padres, es la respuesta más frecuente. Sin embargo, incluso los profesores no pueden abstenerse de responder a las preguntas de sus alumnos y abordar determinados temas.

Las curiosidades de los niños sobre el cuerpo humano y sus diversas funciones, incluidas las sexuales, comienzan temprano: los primeros signos ya se ven en la guardería. es más los niños de hoy están rodeados de imágenes eróticas, que aparecen por todas partes: en películas y tráileres, en comerciales, en programas de televisión, en el metro y en los letreros de las calles.

Por tanto, deberíamos preguntarnos si es bueno que esas imágenes “eduquen” a nuestros hijos o si es responsabilidad de los adultos dar explicaciones y valoraciones que les ayuden a orientarse en un campo tan multifacético y complejo. La respuesta es obvia, pero es una tarea educativa para la que hay que estar preparado, y el discurso se aplica tanto a los padres como a los profesores.

La sexualidad de los niños

¿Qué significa en la práctica estar preparado? Significa que no puedes improvisar. En primer lugar, es importante conocer el momento de la maduración sexual.: saber, por ejemplo, que incluso los niños tienen su propia sexualidad, aunque diferente e inmadura en comparación con la de adolescentes y adultos.

Durante el primer año de vida, los movimientos de la pelvis, la tensión muscular y la consiguiente relajación se pueden observar en ambos sexos, en ocasiones y durante unos segundos. Entre los 0 y 4 años la erección espontánea del pene (en los niños) y del clítoris (en las niñas) puede producir sensaciones fugaces, e igual de fugaz puede ser el placer que siente el pequeño cuando, explorando su propio cuerpo, toca sus genitales.

Sin embargo, son sensaciones que se confunden con otros estímulos agradables en distintas partes del cuerpo, por ejemplo las de cosquillas, de un masaje, o de tocarse o acariciarse entre sí. Es la razón por la que en referencia a este período de la vida, preferimos hablar de «sensualidad» en lugar de sexualidad real: las sensaciones eróticas se encuentran de hecho en una etapa embrionaria, aún no despertadas -como ocurrirá en la pubertad- por las hormonas sexuales, esenciales para desencadenar las etapas maduras de la libido.

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Juegos sexuales

El placer sexual está presente, sin embargo, en la masturbación y en algunos juegos de niños mayores. La masturbación es un comportamiento normal, aunque no todos los niños la practican.

Los juegos sexuales que juegan algunos niños a partir de los 3-4 años también son normales. Juegos como «papá y mamá» o «el médico» pueden tener o no un componente erótico: a veces les inspira la curiosidad más que la búsqueda de sensaciones físicas.

Estos juegos también son una forma de asegurarse de que no hay nada de malo o anormal en las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres.

El descubrimiento de las diferencias

Alrededor de los 3 años, los niños se dan cuenta de que ser niño o niña genera diferencias en las que no pensaban antes.: es un descubrimiento importante, del que surgirán preguntas cada vez más específicas. ¿Por qué los hombres y las mujeres son diferentes? ¿Por qué él tiene la comadreja y yo la patata frita? ¿Cómo orina mamá? ¿Pueden los niños tener un bebé en el vientre?

Aproximadamente a la misma edad, también comenzamos a cuestionarnos sobre el nacimiento: ¿de dónde vienen los bebés? ¿Dónde estaba yo antes de nacer? ¿Por qué esa señora tiene una barriga tan grande? ¿De dónde vendrá la hermanita?

En esta fase, llena de asombro y continuos descubrimientos, los niños no tienen ningún problema en mostrar sus órganos genitales y con la misma naturalidad les gustaría mirar los de los demás, por lo que es legítimo explicarles que no todos quieren mostrarse desnudos. .

Que decir y cuando

Es importante encontrar la forma correcta de abordar los problemas que involucran a los niños a nivel emocional, utilizando delicadeza y sensibilidad, y utilizando diferentes lenguajes según la edad.

En los primeros cuatro años de vida, la información que pueden recibir los niños se refiere a los nombres de las diferentes partes del cuerpo (siempre según su idioma), las reglas básicas de higiene, la diferencia entre niños y niñas, dónde están los niños antes que ellos. nacen.

A partir de esta información, los más pequeños podrán desarrollar una serie de actitudes saludables: respeto por los demás y por las diferencias, una imagen positiva de su cuerpo y aprecio por sus funciones, la conciencia de que las emociones pueden expresarse de manera diferente.

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Entre los 4 y los 6 años, la información que puedan adquirir los niños será más compleja: las funciones de las diferentes partes del cuerpo, la diferencia de cuerpos según el sexo, los principales mecanismos del embarazo y el nacimiento, los elementos básicos de la reproducción, los diversos tipos de relaciones familiares (padres, hijos, hermanos, primos, abuelos) , el hecho de que no todos los comportamientos son aceptables y no todos los adultos son amigables.

Y, en lo que se refiere a las actitudes, fortalecerán la imagen positiva de sí mismos y de su cuerpo y el respeto por las diferencias y por el otro sexo, desarrollarán un sentido de pudor y comprenderán que su cuerpo no está al alcance de los demás, pero solo ellos y nadie más.

Preguntas y respuestas

Aquí hay un pequeño ejemplo de diálogo entre padres e hijos, con dos preguntas bastante comunes y las respuestas relativas que podríamos dar.

D. (Niña de 4 años): «Mamá, ¿me casaré con papá cuando sea mayor?»

A .: «Papá ya está casado conmigo, cuando seas mayor será muchos años mayor que tú, conocerás a otros hombres y seguro que encontrarás a alguien que te guste».

D. (Niño de 6 años): «¿Quiénes son los pedófilos?».

R .: «Son personas a las que les gustan los niños, pero de una manera particular… Intentan tocar la comadreja de los niños o la patata frita de las niñas».

D .: «¿Y por qué lo hacen?».

A.: «Por motivos que tienen en la cabeza. Pero su cabeza no funciona como la de la mayoría de los adultos, que en cambio aman a los niños, los protegen y no los molestan ».

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