3 años, una etapa de crecimiento fantástica de los niños

Para muchos niños, el hito de los 3 años representa una fase de consolidación y relativa tranquilidad con respecto a los conflictos emocionales del año anterior y la tormentosa «lucha» por la identidad en el período de 4 a 6 años. En esta fase, el pequeño parece más capaz de tolerar separaciones de las figuras de referencia y comienza a manifestar claramente su carácter.

Nuevas reglas en la escuela

La entrada al jardín de infancia, que suele llegar a esta edad, supone un gran cambio en la vida de los padres y del niño que, de hecho, afrontará un importante paso hacia la autonomía y la socialización.

Tendrá que aprender a compartir la atención del maestro con los demás., seguir nuevas reglas, permanecer en el grupo, esperar su turno para usar los juegos… Aunque haya asistido a la guardería, el niño necesita su tiempo para adaptarse a la nueva situación, y por eso será importante para permitirle experimentar esta experiencia sin forzarla ni apresurarse a aprender nuevas reglas sociales.

Yo y los otros

Por lo general, a esta edad el niño se siente particularmente atraído por el juego interactivo con sus compañeros, incluso si aún no tiene las habilidades para compartir las reglas. Puede tener muchos amigos y elegir sus favoritos; él es cada vez más claro acerca de las diferencias físicas entre hombres y mujeres y está intrigado por ellas.

También son capaces de leer mejor las señales del otro, comprender sus estados emocionales y ponerse en su lugar, manifestando las primeras formas de empatía y sentido de responsabilidad y colaboración (por ejemplo, consolando y ofreciendo un juguete a un niño que está llorando). También aumenta la capacidad de percibir el impacto de la conducta de uno en los demás y actuar en consecuencia.

Los padres también esperan un comportamiento más maduro, y la mala conducta adquiere un mayor significado: será importante evitar el castigo o la ira y más bien darle al niño la oportunidad de comprender sus errores y hacer las paces.

El sentido del tiempo

El sentido del tiempo también está madurando, y algunas palabras indican claramente un «antes» (ayer) y un «después» (mañana), así como los conceptos de arriba y abajo, cerca y lejos están maduros. El niño es cada vez más curioso y también comparte el deseo de comprender y descubrir las correlaciones entre eventos..

Sus preguntas sobre cómo funcionan las cosas («¿Por qué se enciende la bombilla?»), Sobre eventos de la vida (nacimiento, muerte) o sobre ciertos fenómenos («¿Por qué está lloviendo?») Deben tomarse siempre en serio y nunca ridiculizarse; siéntase interesado e intrigado y pregúntele también qué piensa (¡las respuestas a menudo son sorprendentes!).

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Habilidades motoras

Las habilidades motoras (correr, saltar, andar en bicicleta sin pedales …) son variables y dependen tanto de las características individuales como de las experiencias pasadas que ha tenido cada niño mientras se desplaza en espacios amplios y seguros.

En esta fase es bueno minimizar la interacción con pantallas y herramientas digitales (para ser utilizadas en cualquier caso junto con un adulto) y en cambio favorecer las actividades de movimiento grupal, que también son importantes para desarrollar el sentido de colaboración y responsabilidad.

A esta edad, probablemente el pequeño sepa cómo desvestirse y comience a vestirse solo., sabe comer con cuchara y tenedor, sabe sostener el lápiz en la posición correcta y le gusta dibujar líneas verticales, horizontales y curvas con lápices de colores y crayones.

Lenguaje e imaginación

El idioma se entiende bien (oraciones más complejas, uso de pronombres, verbos y adjetivos) y esto le permite al niño expresar lo que piensa y siente, reduciendo la frustración que sentía cuando no podía pronunciar las palabras.

El niño entiende historias simples, dice su nombre y edad, identifica todos los objetos e imágenes comunes, recuerda motivos musicales simples y puede tararearlos en rima. La lectura se enriquece y también la capacidad de representar ideas con palabras.

La imaginación también se enriquece y el pequeño puede crear representaciones mentales de su relación con los demás y de los diversos aspectos del mundo.. Al niño le gusta jugar a “Pretender…” de formas más elaboradas, con múltiples acciones en secuencia: implementa aspectos importantes de la vida diaria, desde poner la mesa hasta la hora de acostarse, para entenderlos y aprender a manejarlos. También se enriquecen los juegos de fantasía y el intercambio de roles: «Asegurémonos de que yo soy el padre y tú el niño».

Miedos y fobias

La capacidad de usar la imaginación también trae consigo miedos y fobias cuando el niño tiene que lidiar con aspectos de la experiencia sobre los que siente que no tiene control o que pueden preocuparlo.

A esta edad, de hecho, sabiendo distinguir lo que es real de lo que no lo es, el pequeño da a la ficción y la fantasía la posibilidad de materializarse («¿Y si viene el lobo ahora?»; «¡Vamos, haz la magia!»).

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Será útil no disminuir estos miedos suyos, sino aceptarlos mostrando comprensión y afecto, y animarlo a superarlos usando su propia fantasía (por ejemplo, un objeto mágico que expulsa monstruos).

Aspectos fisiológicos

La mayoría de los niños han logrado el control de los esfínteres, aunque puede haber períodos de regresión con algún «incidente» durante el día o la noche. Como con todas las habilidades nuevas, es el niño quien debe tener el control de la solución y cuándo alcanzarla.

La presión de los adultos puede ser abrumadora y contraproducente, así como los juicios críticos y devaluadores, mientras que una actitud de apoyo y confianza ayudará, así como el sentimiento y la posibilidad de decidir hacer algo.

Por lo tanto, en lugar de «Veo que se te acaba la pipí, ve y tómalo», sería mejor decir: «Espera un momento, se me escapa el pipí de papi, voy y vuelvo enseguida». Lo más probable es que el pequeño agregue: «¡Yo también voy!»

Un ejemplo para imitar

Recuerda siempre que el niño es un gran observador y que el comportamiento de los padres es un ejemplo a imitar es también puede ayudarlo a desarrollar la autoestima, por ejemplo, dejándolo resolver una tarea por su cuenta mientras le permite sentir su aliento, o involucrándolo cada vez más en las actividades diarias y antes de acostarse.

Esto último puede convertirse en algo «especial»: «Primero nos cepillamos los dientes, hacemos pis, nos ponemos el pijama y luego nos vamos a la cama a leer el libro que hayas elegido».

En definitiva, a esta edad tu hijo se encuentra en una fase fantástica de crecimiento y, gracias a ti, está construyendo esa solidez emocional y esa confianza en sí mismo que le permitirá, a partir de ahora, manejar las muchas nuevas habilidades y habilidades que le maduro.

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