La exposición que cuenta lo invisible » Molécula de la vida

Allí mostrar ADN. El gran libro de la vida de Mendel a la genómica cuenta cómo y cuándo nació la genética. El visitante recorre la exposición a través de dos siglos de historia, siguiendo una serie de etapas: pasa por la huerta de un monasterio moravo que data de 1852, atraviesa Europa a principios del siglo XX, cuna de la genética pero presa de totalitarismos que han revivido una versión distorsionada del mismo, se detiene en la América de 1953.

Para ver finalmente la doble hélice del ADN, llega gloriosamente en 1996 con una sala dedicada a la clonación y concluye su andadura en la década del 2000, con todos los aplicaciones en los campos médico, antropológico, forense y biotecnológico que la genética ha producido.

Genética, esta desconocida

El Palazzo delle Esposizioni enmarca todo esto, recordándonos que no es necesario un lugar en particular para hablar de ciencia: además de innovación y curiosidad, la ciencia es ante todo cultura.

Y la exposición pretende ser un punto de encuentro para niños y adultos, para contar una historia poco conocida, para estimular el debate y la curiosidad, porque, en hoy, la genética impregna toda nuestra vida diaria.

«ADN» es una palabra de uso tan común que para enfatizar que algo es nuestra característica específica, decimos: «¡Está en mi ADN!» A veces abusamos de ella, a veces ni siquiera sabemos de qué estamos hablando, pero ¿Qué mejor oportunidad para conocer en detalle esta maravillosa molécula que es la base de la vida y descubrir todas sus características?

Los adultos pueden encontrar respuestas a sus preguntas, con todos los problemas éticos que siempre ha generado la genética, por ejemplo el debate interminable sobre los OGM (organismos modificados genéticamente) o sobre la clonación, y los niños pueden descubrir una historia fascinante que une a todos los seres vivos.

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Así como existe un alfabeto que los humanos hemos descifrado para poder dialogar entre nosotros, la naturaleza ha dictado el suyo, compuesto exclusivamente por cuatro letras A (adenina), T (timina), C (citosina) y G ( guanina), y que ha dado lugar a una increíble diversidad de formas y especies.

De habitación en habitación para aprender sobre la molécula de la vida

La exposición se divide en siete salas y revela los rostros más conocidos de los científicos que estudiaron los genes y entendieron su transmisión, Gregor Mendel en primer lugar, y que exploró los organismos clave detrás de la investigación: en 1850 era la planta del guisante y en 1910 se convierte en la mosca de la fruta, Drosophila melanogaster.

En las salas también hay mesas de medicina regenerativa, aplicaciones forenses que pueden exonerar o incriminar a los sospechosos durante una investigación, cazadores de ADN ancestral que revelan la historia del hombre primitivo y se proponen las últimas técnicas de vanguardia en edición genética, tablas, hojas de datos, objetos históricos y herramientas capaces de contar los puntos más destacados de esta gran historia que nos une a todos, que se convierten en fetiches para los entusiastas y en objetos de asombro para todos los demás.

Una exposición para adultos y niños que consigue hacerte tocar la molécula de la vida, imposible de ver ni siquiera bajo un microscopio.

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