Los primeros pasos hacia la educación alimentaria

Lo llamamos destete (que significa «romper el hábito» de succionar), pero es solo un cambio en la nutrición: pasamos de la leche sola, el único alimento de los mamíferos en las primeras etapas de la vida, a muchos alimentos diferentes.

Un momento en el que la predisposición al gusto, determinada por los genes y educada por la experiencia en el útero y en el pecho materno, se encuentra con la cultura culinaria de los adultos.

¿Por qué llegan nuevos alimentos en algún momento?

A medida que el niño crece, las funciones digestiva, neuromotora, inmunológica y renal maduran, lo que le permite tomar los alimentos que consumen habitualmente los adultos. Todavía no tiene los dientes, así que el comida Sara destrozado (pero no liquido).

Una dieta de solo leche comienza a ser insuficiente en términos de calorías, proteínas y micronutrientes, especialmente hierro y zinc. Es el momento de fomentar el desarrollo de la masticación, por eso hay que ofrecer el nuevo alimento siempre con cuchara y nunca con biberón.

La hora de la comida se convierte así en un momento delicado, no solo desde el punto de vista nutricional, sino también para el desarrollo psicofísico. La transición de alimentarse solo con leche a muchos alimentos diferentes no solo corresponde al desarrollo de las capacidades digestivas, sino también a mejora de la experiencia gustativa a través del encuentro directo con los alimentos sólidos, decisivo en la elección de los alimentos incluso a largo plazo.

La educación nutricional y un enfoque positivo de la alimentación, propuesto desde la infancia, también puede actuar favorablemente prevención de trastornos alimentarios graves (obesidad, anorexia y bulimia); Además, la adquisición de hábitos alimentarios correctos desde la primera infancia y su mantenimiento en el tiempo puede ayudar a prevenir enfermedades importantes, como la hipertensión arterial, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

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En el momento del destete, las papilas gustativas saben evaluar el sabor de los alimentos: el placer radica en las complejas sensaciones que genera el sabor de un determinado alimento que nos gusta y que luego introducimos en el cuerpo, mientras que la aversión está en el mal sabor de otro alimento que no nos gusta y que, por tanto, nos negamos a introducir.

Hasta hace poco, la escasez de alimentos era la principal amenaza para la vida, por lo que nuestro sistema de sabor ha evolucionado para atraernos hacia lo que es rico en calorías, aminoácidos, sales y otros nutrientes esenciales.

Podemos heredar algunas preferencias, otras las aprendemos en el útero y el pecho, pero el sello a la lista de nuestras preferencias lo pone la experiencia gustativa de los alimentos ofrecidos durante el destete.

Empiece con el pie derecho

El infante, además de no preparar sus propias comidas, aún no tiene un componente vivencial y cultural que lo oriente en su elección, pero el de los padres, la tribu, la comunidad se le impone naturalmente.

La familiaridad es el factor más importante para delinear las opciones de alimentos y explica el 50% de esas opciones, pero las experiencias tempranas pueden desviar este camino: una experiencia de sabor negativa, con consecuencias como vómitos y diarrea, puede llevar a la exclusión de un alimento durante años. mientras que las experiencias positivas pueden fomentar la aceptación.

El sentido de el gusto tiene la función de analizar el contenido de un determinado alimento reconociendo las sustancias químicas que lo componen, permitiéndonos distinguir los alimentos ricos en nutrientes esenciales para nuestro sustento (y por tanto ingeridos voluntariamente), de aquellos potencialmente tóxicos o en mal estado (y por tanto rechazados).

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El gusto nos permite vincular sabores específicos a alimentos con una alta densidad calórica: la experiencia metabólica favorable (una agradable sensación de saciedad) es la que hace que la leche con la adición de almidón (galletas) sea preferible a la leche natural.

Por eso vale la pena dar la destete lo extraordinario función del gimnasio del gusto (lejos de los falsos mitos que la rodean), que la industria, obligada a tomar decisiones globales, intenta desalentar.

Las verduras se prestan a la perfección: el abanico de sabores que nos ofrece es sumamente variado, además el uso de verduras para preparar las primeras comidas nos permite diluir su contenido calórico total, reduciendo el riesgo de un aporte energético excesivo, uno de los más frecuentes en Occidente. países (en este artículo te proponemos algunos platos perfectos para el destete, sanos y listos en 15 minutos).

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