Destete: Logros y dificultades

Hace algún tiempo que mi hijo Federico, de 9 meses, tiene rabietas en casa durante las comidas. La madre, por consejo del pediatra, inició el destete exactamente a los 6 meses, reduciendo progresivamente las tomas e insertando las primeras comidas.

Después de un comienzo en el que todo iba bien, ahora el pequeño rechaza la cuchara, y sobre todo algunos alimentos ofrecidos. Como papá me gustaría saber si puedo hacer algo: ¿Cómo apoyar a mi esposa y ayudar a Federico en lo que se está convirtiendo en un «tira y afloja» entre nosotros y él?

Una relación que se expande

Son muchas las preguntas, dudas y en ocasiones inquietudes que los padres tienen que afrontar en el delicado y particular momento de lo que comúnmente se llama «destete», pero que preferimos llamar «nutrición complementaria», porque no se trata de eliminar ninguna » vicio».

Con el inicio de la nutrición complementaria, el acto alimentario ya no está vinculado únicamente a la pareja madre-hijo: con la introducción de nuevos alimentos, el mundo entra en su relación.

Así que intentemos arrojar luz sobre este momento tan esperado y, a veces, muy temido.

Un pasaje lleno de cambios

En esta fase, en primer lugar, se produce un cambio importante: el niño pierde progresivamente la satisfacción oral propia de la succión en favor de un tipo diferente de satisfacción que proviene de morder y morder alimentos sólidos.

Para muchos bebés la disminución progresiva de las tomas y la introducción paulatina de alimentos sólidos no implica dificultades particulares, sin embargo, al ser un cambio importante y peculiar para toda la familia, en ocasiones puede resultar agotador.

Se acostumbra entender el momento de la transición a la alimentación complementaria como algo que solo concierne al niño, «¡es el niño el que hay que destetar!», Y no se presta atención a las dificultades que pueden encontrar las madres.

Esta fase, en cambio, constituye un pasaje lleno de cambios también para las madres: puede suceder que esta experiencia traiga consigo algunas dificultades y preocupaciones como, por ejemplo, el arrepentimiento de privarse de la intimidad especial con el propio bebé que lactancia materna garantizada o la dificultad para tolerar el hecho de ser los creadores de la frustración del niño ligada a la satisfacción no inmediata de una necesidad.

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La alimentación complementaria marca el comienzo de una serie de cambios evolutivos sucesivos que conducirán al cambio del pañal al orinal, de la cama a la cama, etc. en cada uno de estos momentos se proponen tanto una experiencia particular de separación como un encuentro con lo nuevo. La novedad siempre va acompañada de curiosidad y, al mismo tiempo, de miedo al cambio.

Transmitir confianza

La fase de inicio de la alimentación complementaria no corresponde, por tanto, a un recorrido recto, al contrario. A menudo hay breves períodos de interrupción que pueden manifestarse por una pérdida temporal del apetito o un rechazo parcial de la comida.

Para que este proceso evolutivo se produzca de manera serena y armoniosa, es necesario que mamá y papá apoyen a su hijo en la lenta conquista de la confianza en el mundo: la bondad de la cuchara, de hecho, la evalúa el niño. en presencia de la mirada de los padres que transmite confianza.

Al principio hay un cambio de «lugar» que está representado emblemáticamente por el paso del abrazo de la lactancia materna al asiento delantero en la trona: del placer de ser acogido y contenido en recibir, el niño pasa a una nueva posición. . El asiento frontal es, después de todo, el típico de sentarse juntos a la mesa y, por tanto, ofrece al niño una forma de comer más ritual, menos íntima que la lactancia, que inaugura la entrada del niño en la convivencia.

Los niños pueden vivir momentos de saludable rebelión o pueden manifestar actitudes agresivas, reacciones de enfado o protesta que en ocasiones desembocan en la negativa a masticar: en estos casos, es importante que quienes cuidan al niño lo reconozcan, lo toleren y demuestren aliento y apoyo. Como ya hemos dicho, no es solo el niño el que se enfrenta a una fase importante de cambio, sino también mamá y papá.

Dar respuestas acogedoras

Es posible ofrecer sugerencias que ayuden a mamá y papá a encontrar en sí mismos respuestas más acogedoras y menos rechazadas: responder con la imposición o el rechazo a las labores alimentarias del propio hijo puede crear en ocasiones un círculo vicioso y contraproducente que refuerza las dificultades vividas por pequeño.

  • La insistencia genera más resistencia: a menudo el «no» del niño es directamente proporcional a la insistencia de los adultos en la comida. Al cambiar el tamaño de la «lucha de brazos» en la mesa, es posible que el ambiente familiar se alivie y la hora de las comidas se vuelva menos tensa.
  • Educar a la convivencia: es precioso promover un acercamiento de los niños al significado y la historia cultural que siempre ha acompañado a la comida. Sentarse a la mesa es un viaje de exploración, descubrimientos, olores, colores, aromas, sonidos y nuevos sabores y no tiene por qué seguir tablas fijas. Es fundamental que las madres y los padres escuchen al niño respetando los mecanismos de su apetito, su «sí» pero también su «no», tratando de entender las razones y animándolo a experimentar con nuevos sabores dentro de una relación significativa.
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Que evitar

Es recomendable que los adultos eviten un uso inadecuado de los alimentos. El riesgo, de hecho, es el de hacer del acto mediante el cual uno se alimenta en un instrumento de poder. Las intervenciones intimidantes, chantajeantes o que utilizan lógicas emocionales no son muy productivas, incluso dañinas: «¡Si no comes de todo, llamaré al policía que te lleva a la cárcel!», «Si no terminas tu comida. , ¡no vayamos al parque! «o» ¡Si no comes, tu mamá está triste y llorando! »

Estas son declaraciones que corren el riesgo de confundir al niño y sugerir formas de usar los alimentos que el niño puede usar para obtener más.

También es inútil depender de tablas, esquemas y horarios para el destete (hablamos de ellos con más detalle en este artículo).

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